¿Provocará Estados Unidos más problemas en el Mar del Sur de China este verano?

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


Incluso un entendimiento pragmático entre EE.UU. y Rusia para “regular” su competencia regional en Europa Central y Oriental podría permitir a EE.UU. centrarse más en la “contención” de China en lugar de tener que equilibrar simultáneamente esos esfuerzos entre Beijing y Moscú.

La intromisión estadounidense en el Mar del Sur de China podría empeorar mucho este verano, ya que Estados Unidos se prepara para provocar más problemas allí como parte de su Guerra Híbrida contra China. Ya hay algunos acontecimientos preocupantes en la región que indican que este complot ya está en marcha, sobre todo en relación con el fomento por parte de Estados Unidos de declaraciones poco amistosas de Malasia y Filipinas contra China en los últimos días. Sin embargo, la situación podría agravarse pronto en caso de que Estados Unidos llegue a un entendimiento pragmático con Rusia para desescalar las tensiones entre ambos tras la cumbre Putin-Biden del miércoles.

Para explicarlo, Estados Unidos parece estar considerando seriamente una recalibración de su actual enfoque hostil hacia Rusia antes de la primera reunión cara a cara entre sus dos líderes desde la toma de posesión del presidente estadounidense Biden a principios de este año.

Entre los ejemplos de esto se incluye la aceptación de facto por parte de EE.UU. de la inminente finalización del gasoducto ruso-alemán Nord Stream II, que la anterior administración hizo todo lo posible por detener. Todo lo que EE.UU. planea hacer en respuesta es imponer sanciones, en su mayoría superficiales, contra ciertas entidades, en una medida que muchos observadores consideran simplemente un intento de “salvar la cara” mientras se retira de la política de su predecesor.

Además, el Secretario de Prensa del Pentágono dijo a finales del mes pasado que su país no considera a Rusia como un “enemigo”, lo que supone otro cambio de política en comparación con la administración del ex presidente estadounidense Trump. Aunque las sanciones estadounidenses contra Rusia siguen vigentes, al igual que las propias de la UE, que se impusieron bajo la presión de EE.UU. por supuesta “solidaridad” tras la reunificación de Crimea con Rusia a principios de 2014, hay motivos para un cauto optimismo de que los lazos bilaterales mejorarán pragmáticamente en el futuro próximo. Esta tendencia contrasta con los últimos acontecimientos en las relaciones chino-estadounidenses.

La Administración Biden reavivó sorprendentemente la desacreditada teoría conspirativa de su predecesor, según la cual el COVID-19 fue causado por una fuga de un laboratorio biológico chino, a pesar de que el último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre esta cuestión considera que tal hipótesis es extremadamente improbable.

Estados Unidos también ha aumentado la presión sobre China inmiscuyéndose con más entusiasmo en sus asuntos internos, especialmente en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang (XUAR). En el frente regional, Estados Unidos apoya la postura poco constructiva de Filipinas en una reciente disputa en el Mar del Sur de China y está difundiendo noticias falsas sobre una base china en Camboya.

La probable mejora de las relaciones ruso-estadounidenses en paralelo al empeoramiento de las chino-estadounidenses sugiere con fuerza que Estados Unidos está considerando seriamente redoblar sus políticas antichinas en el Mar del Sur de China. Después de todo, incluso un entendimiento pragmático entre EE.UU. y Rusia para “regular” su competencia regional en Europa Central y Oriental podría permitir a EE.UU. centrarse más en “contener” a China en lugar de tener que equilibrar simultáneamente esos esfuerzos entre Pekín y Moscú. En dicho escenario, las tensiones externas exacerbadas en el Mar del Sur de China no harían más que empeorar.

El resurgimiento de la teoría de la conspiración de la filtración del laboratorio COVID-19 del ex presidente Trump y el plazo de 90 días de la Administración Biden para que la Comunidad de Inteligencia de su país llegue a una conclusión más definitiva sobre el origen del virus, significa que este escándalo, fabricado artificialmente, permanecerá en la conciencia del público mundial durante todo el verano.

La falsa insinuación de que tal vez la República Popular sea la culpable secreta de la pandemia podría servir de tapadera para “justificar” acciones estadounidenses más agresivas en el Mar del Sur de China. Esto podría adoptar la forma de aumentar el apoyo militar a Taiwán y fomentar el comportamiento obstinado de Filipinas, por ejemplo.

Todos los actores regionales deben darse cuenta de que están siendo manipulados por Estados Unidos para servir de peones en la Guerra Híbrida de Estados Unidos contra China. Por lo tanto, deben adoptar políticas más pragmáticas, no provocadoras, para evitar un desastre de “divide y vencerás” en el Mar del Sur de China, según la visión estadounidense. Es aquí donde muchos pueden aprender del ejemplo de Vietnam, que mantiene unas relaciones igualmente excelentes con China y Estados Unidos sin hacerlo a costa de ninguno de ellos, a pesar de sus problemas territoriales no resueltos con Pekín. El Mar del Sur de China sólo se mantendrá en paz mediante un compromiso constructivo, y no mediante políticas de confrontación respaldadas desde el exterior.

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