El corredor LAPSSET es la más reciente Ruta de la Seda de China en África Oriental

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


Los proyectos de infraestructuras de la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo (IGAD) respaldados por China acabarán creando una versión regional de la visión de Beijing para una Comunidad de Destino Común, uno de los principios filosóficos centrales de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt & Road Initiative en ingles).

El corredor de transporte puerto Lamu-Sudán del Sur-Etiopía (LAPSSET), situado en el puerto al noreste de Kenia del mismo nombre, recibió sus primeros barcos el pasado jueves. El proyecto aún no se ha completado del todo, pero por fin es operativo. China es responsable de su construcción y lo considera una importante inversión de la Iniciativa Franja y Ruta (BRI) en África Oriental. El corredor LAPSSET conectará esos tres países y ayudará a descongestionar el corredor de Nairobi-Mombasa. A propósito de esto, China completó hace unos años, en 2017, la línea ferroviaria de ancho estándar (SGR) de Kenia que se extiende entre la capital y el principal puerto del país anfitrión.

Sin embargo, hay más en los planes de la Iniciativa de la Franja y Ruta China para África Oriental que solo esos dos proyectos de infraestructura. China también completó el ferrocarril Addis Abeba-Djibouti entre la capital etíope y su vecina puerta hacia el Mar Rojo en 2018. Además, China llegó a un acuerdo a principios de esta semana con Uganda para rehabilitar un ferrocarril centenario entre su capital, Kampala, y la frontera con Kenia. Aunque no se trata de una extensión formal de la SGR, como se planeó en un principio, cumplirá de facto el mismo propósito de facilitar las exportaciones ugandesas al resto del mundo a través del puerto de Mombasa.

El resultado final es que China está conectando poco a poco a los países de África Oriental. Tres de ellos – Kenia, Sudán del Sur y Uganda – forman parte de la Comunidad de África Oriental (CAO), un bloque comercial regional que aspira a integrarse más estrechamente en la línea de la UE en un futuro próximo. Etiopía no forma parte de ese bloque, pero los cuatro países integran la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), que también incluye a Eritrea, Somalia y Sudán. Por lo tanto, puede decirse que los recientes esfuerzos de China en la Ruta de la Seda se concentran en la región más amplia de la IGAD y no sólo en la CAO.

Esta parte de África es considerada por muchos observadores como una de las más prometedoras y estables desde el punto de vista económico, salvo algunas excepciones como Sudán del Sur y Somalia. Aun así, estos dos países se han estabilizado recientemente en su propia forma, como resultado de los compromisos políticos entre las partes enfrentadas. El LAPSSET contribuirá sin duda a ofrecer más oportunidades de desarrollo y empleo al primero, mientras que el segundo es un país peninsular con muchas posibilidades de comerciar con el resto del mundo. No obstante, si nos centramos en el LAPSSET, también sirve para otros fines estratégicos, además de proporcionar a Sudán del Sur un corredor hacia el mar.

Etiopía es el gigante regional con la segunda población más grande del continente. Tiene una promesa de desarrollo prácticamente infinita y anteriormente registró algunos de los niveles de crecimiento más altos del mundo hasta que la COVID-19 provocó la actual crisis económica mundial. Un país con semejante potencial quiere, comprensiblemente, diversificar sus rutas comerciales y no depender de un solo corredor. Esto explica el pragmatismo que hay detrás de LAPSSET, ya que sirve para ese propósito al complementar la otra puerta de entrada al Mar Rojo construida por China en Etiopía, el ferrocarril Addis Abeba-Djibouti.

Los proyectos de infraestructuras de la IGAD respaldados por China acabarán creando una versión regional de la visión de Beijing de una Comunidad de Destino Común, uno de los principios filosóficos centrales de la BRI. La integración regional es una de las principales tendencias del siglo 21, pero requiere una importante inversión de capital en la mayoría de los casos del Sur Global, así como la experiencia adecuada para construir las infraestructuras necesarias. Para ello, China proporciona tanto préstamos sin condiciones, como mano de obra altamente cualificada, para lograr esto, cumpliendo así con su responsabilidad hacia el Sur Global como la nación en vías de desarrollo mas grande del mundo.

Dado que la IGAD puede considerarse una extensión de la Región del Océano Índico (IOR) debido a su geografía, puede decirse que estas inversiones chinas están desempeñando un papel crucial en la integración de este espacio cada vez más estratégico en el que muchos observadores predicen que convergerán la mayoría de las tendencias del siglo 21.

La cooperación Sur-Sur a través de LAPSSET y sus proyectos regionales hermanos constituye un excelente ejemplo del nuevo modelo de desarrollo internacional de China. Trata a los socios como iguales y no como subordinados, como hace EE.UU., proporciona préstamos sin condiciones, a diferencia de los condicionados estadounidenses, y da lugar a resultados en los que todos ganan, en lugar de juegos de suma cero.

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