Guyana es la Nueva Apuesta Americana Contra Venezuela

Escrito por Lucas Leiroz via InfoBrics

Las reservas de petróleo de Guyana podrían reemplazar la producción venezolana en el mercado mundial

Habiendo obtenido su independencia política hace unas décadas atrás, Guyana es un pequeño país sudamericano con poca relevancia internacional. Sin grandes proyecciones económicas o geopolíticas, el país tiene como actividades principales la agricultura y la minería, al no ser un país plenamente industrializado y tener altos niveles de pobreza.

Sin embargo, los recientes descubrimientos de grandes reservas de petróleo están a punto de cambiar completamente a Guyana, aumentando su potencial económico y sus proyecciones políticas y geopolíticas. Guyana tiene actualmente más petróleo que cualquier otro país del mundo.

A principios del 2020, el Fondo Monetario Internacional esperaba un crecimiento del 86% del PIB de Guyana. La pandemia y la devaluación mundial del petróleo causada por la recesión mundial han hecho que las expectativas bajen al 44%, pero Guyana sigue siendo el país que mostrará el mayor crecimiento económico del mundo este año.

Como país multiétnico, influenciado por varias otras antiguas colonias británicas, la política nacional de Guyana está dividida entre los representantes de los diferentes grupos étnicos y religiosos que habitan el país. En las elecciones guyanesas de 2020, una grave crisis política afectó al país, creando un escenario de incertidumbre sobre quién sería el nuevo presidente.

En resumen, el ex presidente David Granger – un afroguyanés, cristiano anglicano y miembro del Congreso Nacional Popular – perdió las elecciones frente a Mohamed Irfaan Ali – un indoguyanés, hindú y miembro del Partido Popular Progresista – pero, como es habitual en las elecciones de Guyana, los resultados no fueron claros y rápidos, principalmente debido a varias peticiones de recuento. Las elecciones tuvieron lugar el 2 de marzo, pero sólo 5 meses después, el 2 de agosto, se anunció el nombre de Irfaan Ali como ganador de la disputa, después de una gran presión internacional por el resultado, principalmente por parte de los EEUU, Brasil y la Organización de Estados Americanos.

La elección de Irfaan Ali tiene lugar en medio del período de mayor expectativa de crecimiento económico en la historia de Guyana. El país nunca ha estado tan cerca del desarrollo económico y social y, obviamente, la población espera que el nuevo presidente tenga éxito, conduciendo a la nación por un camino de prosperidad y progreso. Sin embargo, los desafíos son muchos.

El primer paso que debe dar Irfaan Ali debe ser asegurarse de que, de hecho, la exploración del petróleo de Guyana sirva a los intereses nacionales de su país. El nuevo presidente llegó al poder bajo una fuerte presión estadounidense para que Guyana eligiera un presidente.

Las medidas coercitivas adoptadas por Washington para presionar la elección de un presidente fueron muchas, incluida la suspensión del visado de los ciudadanos guyaneses en territorio estadounidense, actitud a la que el primer ministro de Guyana, Moses Nagamootoo, se refirió como “terrorismo diplomático”.

La elección del presidente era un paso necesario para el desarrollo del sector petrolero, por lo que Washington, el mayor interesado en el petróleo guyanés, actuó con todos sus esfuerzos para conseguir que se eligiera un presidente lo antes posible, a pesar de las disputas étnicas internas.

Hay varias razones por las que Washington está interesado en el petróleo de Guyana. En el corazón de la exploración y la producción está la transnacional americana Exxon Mobil, que lidera la producción de Stabroek – en una reserva que se estima que tiene más de 8 billones de barriles de petróleo. Alrededor del tema del petróleo están los contratos firmados entre el gobierno anterior y Exxon Mobil. Según la ONG Global Witness, el anterior contrato de producción firmado en el 2016 es fuertemente favorable para la empresa pero privará al país de más de 55 billones de dólares durante la vigencia del acuerdo. El contrato fue descrito como “excepcionalmente malo” por la ONG.

Sin embargo, este no es el principal problema del acuerdo. Hay una cuestión política que es mucho más peligrosa que la económica. Antes del descubrimiento del petróleo de Guyana, el principal productor de petróleo en América del Sur era Venezuela, un país que está experimentando un gran conflicto económico y diplomático con los EEUU. Washington impuso severas sanciones internacionales a cualquier país o compañía que tenga negocios con Venezuela, dejando a Caracas bajo un severo bloqueo económico. El petróleo venezolano se restringió a un pequeño grupo de países que se niegan a cumplir las normas impuestas por los EEUU, dejando al país bajo una gran crisis económica y social.

Ahora, con los EEUU liderando la exploración de petróleo de Guyana, este pequeño país sudamericano parece ser la apuesta americana para “reemplazar” el petróleo venezolano. De hecho, el objetivo americano es encontrar una nueva fuente de recursos para el mercado global, que este políticamente subordinado a Washington, y que finalmente pueda superar el gran rol de Venezuela en el sector petrolero.

Si el nuevo presidente toma este camino y crea lazos de sumisión económica y política con Washington, la riqueza natural de Guyana no representará ninguna mejora social para el pueblo guyanés, sirviendo únicamente como instrumento de la geopolítica estadounidense.

Lucas Leiroz, becario de investigación en derecho internacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

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