La Pandemia Agrava el Endeudamiento de los Países de América Latina

Escrito por Lucas Leiroz via InfoBrics

En la crisis global del 2008, la deuda pública de América Latina se situó en torno al 40% del PIB. A finales de 2019, antes de la pandemia mundial de coronavirus, este indicador de solvencia financiera ya había empeorado, llegando al 62%, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo. Con la emisión de bonos en estos meses y con la fuerte caída del PIB, este ratio ha empeorado sustancialmente, llegando a más del 80%.

Con los crecientes déficits fiscales para enfrentar la emergencia económica y social generada por el virus, el mayor desafío actual es obtener recursos para enfrentar las crisis sanitarias y económicas.

Lo que asusta a los expertos en este momento es la posibilidad de una doble recesión en el continente. La mayor parte de la deuda de los países latinoamericanos está denominada en dólares. Cuando se producen devaluaciones de la moneda nacional – como ocurre actualmente en la mayoría de los países latinos – la demanda de impuestos para el pago de las deudas es alta, por lo que el riesgo de insolvencia también aumenta. El peligro radica entonces en una probable “doble recesión”: la primera a causa de la pandemia y la segunda debido a una crisis de deuda.

Sólo dos países han aportado soluciones a la cuestión de la deuda externa desde el comienzo de la pandemia: Argentina y Ecuador. En la Argentina de Alberto Fernández, se firmó un acuerdo de reestructuración de la deuda entre el gobierno y los acreedores privados. En Ecuador, se realizó un canje de divisas para evitar el incumplimiento. Con estas excepciones, toda América Latina se queda sin propuestas de renegociación de la deuda.

Chile, Brasil y México se encuentran entre los cinco países con mayor incremento anual de deuda en la actualidad. Chile encabeza este ranking en América Latina con un aumento global de casi el 30% interanual, seguido de Brasil con un aumento estimado del 20% y México con un aumento del 12%. El informe Global Debt Monitor del Instituto de Finanzas Internacionales indica que la deuda en dólares se mantuvo estable en torno a los 8.4 trillones en el primer trimestre de 2020, sin embargo, con la recesión económica y la devaluación de las monedas latinas, la situación de endeudamiento ha empeorado significativamente.

El mayor desafío es establecer una solución a la deuda en medio de la necesidad de aumentar el gasto debido a la pandemia. El continente americano es el actual epicentro mundial de la pandemia, siendo la mayoría de los países de este continente naciones pobres y en desarrollo. Con gran parte de la actividad económica en fuerte declive y la recaudación de impuestos en caída, muchos países no han podido evitar el incumplimiento de sus obligaciones.

Algunos países utilizarán los escasos recursos de que disponen para pagar a los acreedores, recortando gastos esenciales como las prestaciones sociales y de salud, lo que inevitablemente empeorará el escenario de la pandemia, generando más muertes. Por otra parte, muchos países tratarán de avanzar apelando a una mayor deuda, en un momento en que parece difícil evitarla.

Sin embargo, algunos expertos afirman tener una alternativa en este escenario: la recompra voluntaria de la deuda soberana. El objetivo principal sería aliviar la carga de la deuda con un descuento importante en relación con el valor nominal de los bonos soberanos y reducir al mínimo la exposición al endeudamiento con acreedores privados.

Un punto curioso en la cuestión de la deuda es el papel que desempeña el FMI, que actúa con prontitud en la aprobación de los créditos, dando así seguridad a los acreedores privados y fomentando el endeudamiento de los países latinos.

Desde el 31 de marzo de 2020, el FMI ha aprobado créditos por $3.483 millones para 11 países de América Latina (Bolivia, Ecuador, Paraguay, entre otros), con pedidos de Perú -por un monto de $18 billones – y Colombia – por un monto de $11 billones. Por su parte, Chile solicitó un crédito de $22.8 billones. La aprobación de estos créditos crea una ilusión para los países que los solicitan: en un principio, los problemas parecen estar resueltos, pero la situación se agrava a largo plazo debido a la deuda con el sector privado internacional. El FMI está colaborando con esto.

Algunos investigadores vinculan la deuda de los países pobres a los acreedores internacionales con una forma de colonialismo moderno. La tesis es interesante y ciertamente cierta. La definición de una relación colonial en la disciplina de la economía es precisamente una extracción del excedente económico (surplus), que en la era del capitalismo financiero se hace a través del endeudamiento internacional. Las organizaciones financieras internacionales ayudan a los acreedores y abandonan a los estados emergentes, creando países cada vez más pobres y endeudados, explotados colonialmente por el mercado internacional.

Al final, no hay una solución aparente al problema: sin endeudarse, un estado pobre no tiene manera de enfrentar la pandemia; y si se endeuda, no puede pagar la deuda. En otras palabras, la deuda se vuelve inevitable e impagable, perpetuando un escenario de desigualdad entre los países y la explotación de las naciones emergentes por parte de las organizaciones financieras.

La recompra de la deuda es una solución interesante, pero debe ir precedida de un fuerte proceso de auditoría e inspección de la deuda. Los gobiernos de los Estados endeudados y sus respectivas organizaciones populares tienen derecho a analizar lo que se debe pagar, en cumplimiento de los principios jurídicos más básicos. Además, si un Estado decide que no debe pagar una determinada deuda debido a prácticas abusivas o exploratorias por parte de los acreedores, está en su derecho de hacerlo como sujeto soberano en virtud del derecho internacional.

El endeudamiento generalizado de Estados y la perpetuación del subdesarrollo son una prueba clara del fracaso del modelo neoliberal y de la necesidad de pensar en alternativas económicas para un mundo en transición en medio de los nuevos desafíos mundiales.

Lucas Leiroz es investigador en derecho internacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

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