Rusia Compara la Orden de Minería Espacial de Trump con el Colonialismo

via Mining.com

La agencia espacial rusa Roscosmos ha condenado la orden del presidente de los Estados Unidos Donald Trump firmada esta semana, que anima a los ciudadanos a minar la Luna y otros cuerpos celestes con fines comerciales.

El organismo gubernamental comparó la política con el colonialismo y dijo que “difícilmente pone a los países en una cooperación fructífera”.

“Ya ha habido ejemplos en la historia en que un país decidió empezar a apoderarse de territorios en su interés — todo el mundo recuerda cómo eso resultó”, dijo el subdirector general de cooperación internacional de Roscosmos, Sergey Saveliev, en una declaración.

Roscosmos dijo en una declaración el martes que “los intentos de expropiar el espacio exterior y los planes agresivos de apoderarse de otros planetas” impiden la cooperación internacional en el ámbito espacial.

Sergei Savelyev, el jefe adjunto de la agencia a cargo de la cooperación internacional, pareció comparar la orden de Trump con el colonialismo.

El Kremlin dijo más tarde que cualquier colonización del espacio sería “inaceptable”.

La orden de Trump clasifica el espacio exterior como un “dominio legal y físicamente único de la actividad humana” en lugar de un “bien común mundial”, allanando el camino para la explotación de la Luna sin ningún tipo de tratado internacional.

“Los americanos deberían tener el derecho de participar en la exploración comercial, recuperación y uso de los recursos del espacio exterior”, dice el documento, señalando que los EE.UU. nunca habían firmado un acuerdo de 1979 conocido como el Tratado de la Luna. Este acuerdo estipula que cualquier actividad en el espacio debe ajustarse al derecho internacional.

No es la primera vez que los EE.UU. abordan la minería espacial emitiendo una orden. En 2015, el Congreso de los EE.UU. aprobó un proyecto de ley que permite explícitamente a las empresas y los ciudadanos a la minería, la venta y la propiedad de cualquier material espacial.

Esa legislación incluía una cláusula muy importante, que decía que no otorgaba “soberanía o derechos soberanos o exclusivos o jurisdicción sobre, o la propiedad de, cualquier cuerpo celeste”.

La sección ratificó el Tratado del Espacio Exterior, firmado en 1966 por los EE.UU., Rusia y otros países, que establece que las naciones no pueden poseer territorio en el espacio.

Trump ha tenido un interés constante en afirmar el poderío americano más allá de la Tierra, formando la Fuerza Espacial dentro del ejército americano el año pasado para llevar a cabo la guerra espacial donde sea necesario.

La agencia espacial del país, la NASA, ya había esbozado su enfoque a largo plazo para la exploración lunar, que incluye el establecimiento de un “campamento base” en el polo sur de la Luna.

Un mercado de un trillón de dólares

Estados Unidos no es la primera ni la única nación que se sube a bordo del tren minero lunar.

En los últimos años, Rusia ha estado llevando a cabo planes para regresar a la Luna, potencialmente viajando más lejos en el espacio exterior.

Roscosmos reveló en 2018 los planes para establecer una base a largo plazo en la Luna durante las próximas dos décadas, mientras que el presidente Vladimir Putin ha prometido lanzar una misión a Marte “muy pronto”.

Luxemburgo, uno de los primeros países que puso sus ojos en la posibilidad de minar cuerpos celestes, creó en 2018 una Agencia Espacial (LSA) para impulsar la exploración y la utilización comercial de los recursos de los objetos cercanos a la Tierra.

A diferencia de la NASA, el LSA no realiza investigaciones ni lanzamientos. Su propósito es acelerar la colaboración entre los líderes de proyectos económicos del sector espacial, los inversores y otros socios.

Gracias a la red europea emergente, los científicos anunciaron el año pasado planes para comenzar a extraer recursos de la Luna ya en 2025.

La misión, a cargo de la Agencia Espacial Europea en asociación con ArianeGroup, planea extraer energía nuclear sin residuos que se cree que vale trillones de dólares.

Tanto China como la India también han planteado ideas sobre la extracción de Helio-3 del satélite natural de la Tierra. Beijing ya ha aterrizado en la Luna dos veces en el siglo 21, con más misiones a seguir.

En el Canadá, la mayoría de las iniciativas han procedido del sector privado. Una de las más promocionadas fue la asociación de Deltion Innovations, con sede en el norte de Ontario, con Moon Express, la primera empresa privada estadounidense de exploración espacial a la que se le concedió permiso gubernamental para viajar más allá de la órbita terrestre.

Las empresas espaciales en marcha incluyen planes para minar asteroides, rastrear desechos espaciales, construir el primer asentamiento humano en Marte, y el propio plan del billonario Elon Musk para una misión no tripulada al planeta rojo.

Los geólogos y las empresas emergentes, como la estadounidense Planetary Resources, una empresa pionera en la industria de la minería espacial, creen que los asteroides están llenos de mineral de hierro, níquel y metales preciosos en concentraciones mucho más altas que las que se encuentran en la Tierra, constituyendo un mercado valorado en trillones.

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