PEPE ESCOBAR: ¿Quién Se Beneficia de la Pandemia?

Escrito por Pepe Escobar via ConsortiumNews

Pepe Escobar mira un futuro aterrador que podría seguir al ya aterrador brote global de Covid-19.

No es necesario leer el trabajo de Michel Foucault sobre biopolítica para entender que el neoliberalismo – en profunda crisis desde al menos 2008 – es una técnica de control/gobierno en la que el capitalismo de vigilancia está profundamente arraigado.

Pero ahora, con el sistema mundial colapsando a una velocidad vertiginosa, el neoliberalismo no puede hacer frente a la siguiente etapa de la distopía, siempre presente en nuestra angustia hiperconectada: el desempleo global masivo.

Henry Kissinger, ungido oráculo/guardabarrera de la clase dirigente, está previsiblemente asustado. Afirma que “mantener la confianza pública es crucial para la solidaridad social”. Está convencido de que el Hegemón debe “salvaguardar los principios del orden mundial liberal”. De lo contrario, “el fracaso podría incendiar el mundo”.

Eso es tan pintoresco. La confianza del público está muerta en todo el espectro. El “orden” liberal mundial es ahora un caos social darwinista. Solo espera a que el fuego arda.

Los números son asombrosos. El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) con sede en Japón, en su informe económico anual, puede no haber sido exactamente original. Pero sí señaló que el impacto de la “peor pandemia en un siglo” será de hasta $4,1 trillones , o el 4,8 por ciento del PIB global.

Esto es una subestimación, ya que “las interrupciones de la oferta, las remesas interrumpidas, las posibles crisis sociales y financieras y los efectos a largo plazo en la atención de la salud y la educación se excluyen del análisis”.

No podemos ni siquiera empezar a imaginar las catastróficas consecuencias sociales de la caída. Sub-sectores enteros de la economía global podrían no recomponerse en lo absoluto.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) pronostica el desempleo mundial en un conservador y adicional 24,7 millones de personas – especialmente en aviación, turismo y hospitalidad.

La industria de la aviación mundial es un negocio enorme de $2,7 trillones. Eso es el 3,6 por ciento del PIB global. Emplea a 2,7 millones de personas. Si se añade el transporte aéreo y el turismo – todo desde hoteles y restaurantes hasta parques temáticos y museos – representa un mínimo de 65,5 millones de puestos de trabajo en todo el mundo.

Según la OIT, las pérdidas de ingresos de los trabajadores pueden oscilar entre $860 billones a un asombroso $3,4 trillones. “Pobreza laboral” será la nueva norma – especialmente en el Sur Global.

“Trabajadores pobres”, en la terminología de la OIT, se entiende las personas empleadas que viven en hogares con un ingreso per cápita inferior al umbral de pobreza de $2 diarios. Tanto como 35 millones de personas adicionales a nivel mundial se convertirán en trabajadores pobres en el 2020.

Cambiando a perspectivas factibles para el comercio global, es esclarecedor examinar que este informe sobre cómo la economía puede rebotar se centra en los notorios comerciantes hiperactivos de Yiwu en el este de China – el centro de negocios de pequeñas mercancías más ocupado del mundo.

Su experiencia indica una larga y difícil recuperación. Mientras el resto del mundo está en coma, Lu Ting, economista jefe de China en Nomura en Hong Kong, subraya que China se enfrenta a un descenso del 30 por ciento en la demanda externa al menos hasta el próximo otoño.

¿Neoliberalismo en Reversa?

En la próxima etapa, la competencia estratégica entre los EE.UU. y China no tendrá límites, ya que las narrativas emergentes del nuevo y multifacético papel mundial de China – en el comercio, tecnología, ciberespacio, cambio climático – se pondrán en marcha, incluso con mayor alcance que las Nuevas Rutas de la Seda. Lo mismo ocurrirá con las políticas de salud pública mundial. Prepárese para una guerra híbrida acelerada entre la narrativa del “virus chino” y la Ruta de la Seda Salubrista.

El reciente informe del Instituto de Estudios Internacionales de China sería de gran ayuda para que Occidente — siempre que la arrogancia lo permita — comprendiera cómo Beijing adoptó medidas clave que ponían en primer lugar la salud y la seguridad de la población en general.

Ahora, a medida que la economía china se recupera lentamente, hordas de gestores de fondos de toda Asia están rastreando de todo, desde los viajes en el metro hasta el consumo de fideos, para prever qué tipo de economía puede surgir tras el cierre.

En cambio, en todo Occidente, la pesadumbre imperante provocó un editorial invaluable de The Financial Times. Como James Brown en la epopeya pop de los Blues Brothers en los años 80, la ciudad de Londres parece haber visto la luz, o al menos dando la impresión de que realmente lo quiere. El neoliberalismo en reversa. Nuevo contrato social. Mercados laborales “seguros”. Redistribución.

Los cínicos no se dejarán engañar. El estado criogénico de la economía global anuncia una viciosa Gran Depresión 2.0 y un tsunami de desempleo. La plebe eventualmente alcanzando las horcas y las AR-15 en masa es ahora una clara posibilidad. Ya podrían empezar a tirar algunas migas de pan al banquete de los mendigos.

Eso puede aplicarse a las latitudes europeas. Pero la historia americana está en una clase por sí misma.

Durante décadas, se nos hizo creer que el sistema mundial establecido después de la Segunda Guerra Mundial proporcionaba a los EE.UU. un poder estructural sin igual. Ahora, todo lo que queda es fragilidad estructural, grotescas desigualdades, impagables Himalayas de deuda, y una crisis en marcha.

Ya nadie se deja engañar por los poderes mágicos de flexibilizacion cuantitativa de la Fed, o la ensalada de acrónimos – TALF, ESF, SPV – incorporada en la obsesión exclusiva de la Fed/Tesoro de los EE.UU. con bancos grandes, corporaciones y la Diosa del Mercado, en detrimento del americano medio.

Fue hace sólo unos meses que se desarrolló una seria discusión en torno al mercado de derivados de $2,5 cuatrillones implosionando y colapsando la economía global, basado en el precio del petróleo que se disparó, en caso de que el Estrecho de Ormuz – por cualquier razón – se cerrara.

Ahora se trata de la Gran Depresión 2.0: todo el sistema se derrumba como resultado del cierre de la economía global. Las preguntas son absolutamente legítimas: ¿es el cataclismo político y social de la crisis económica global una catástrofe mayor que la del propio Covid-19? ¿Y brindará una oportunidad para acabar con el neoliberalismo y dar paso a un sistema más equitativo, o a algo aún peor?

BlackRock “transparente”

Wall Street, por supuesto, vive en un universo alternativo. En pocas palabras, Wall Street convirtió a la Fed en un fondo de cobertura. La Fed será dueña de al menos dos tercios de todos los bonos del Tesoro de EE.UU. en el mercado antes de finales del 2020.

El Tesoro de los EE.UU. comprará todos los títulos y préstamos a la vista, mientras que la Fed será el banquero, financiando todo el plan.

Así que, esencialmente, esta es una fusión de la Fed y el Tesoro. Un monstruo inmenso repartiendo montones de dinero de helicóptero.

Y el ganador es BlackRock — el mayor administrador de dinero del planeta, con tentáculos por todas partes, administrando los activos de más de 170 fondos de pensiones, bancos, fundaciones, compañías de seguros, de hecho gran parte del dinero en fondos de capital privado y fondos de cobertura. BlackRock — prometiendo ser completamente “transparente” – comprará estos valores y manejará esos dudosos SPVs en nombre del Tesoro.

BlackRock, fundada en 1988 por Larry Fink, puede que no sea tan grande como Vanguard, pero es el principal inversor en Goldman Sachs, junto con Vanguard y State Street, y con $6,5 trillones en activos, más grande que Goldman Sachs, JP Morgan y Deutsche Bank juntos.

Ahora, BlackRock es el nuevo sistema operativo (OS) de la Fed y el Tesoro. El mayor banco en la sombra del mundo – y no, no es chino.

Comparado con este juego de apuestas altas, los mini escándalos como el de la senadora de Georgia Kelly Loffler son insignificantes. Loffler supuestamente se benefició de la información interna del Covid-19 por el CDC para hacer una matanza en el mercado bursátil. Loffler está casada con Jeffrey Sprecher – que resulta ser el presidente de la Bolsa de Nueva York, instalado por Goldman Sachs.

Mientras los medios corporativos seguían esta historia como pollos sin cabeza, los planes post-Covid-19, en el lenguaje del Pentágono, “avanzan” con sigilo.

¿El precio? Un mísero cheque de $1.200 por persona por un mes. Cualquiera sabe que, basado en el ingreso salarial medio, una familia típica americana necesitaría $12.000 para sobrevivir durante dos meses. El Secretario del Tesoro Steven Mnuchin, en un acto de suprema insolencia, les permite un mero 10 por ciento de eso. Así que los contribuyentes americanos se quedarán con un tsunami de deudas mientras que algunos jugadores de Wall Street se llevan todo el botín, parte de una transferencia de riqueza sin precedentes hacia arriba, con quiebras en masa de pequeñas y medianas empresas.

La carta de Fink a sus accionistas casi delata el juego: “Creo que estamos al borde de una remodelación fundamental de las finanzas”.

Y justo en el momento oportuno, predijo que, “en un futuro próximo – y antes de lo que la mayoría anticipa – habrá una significativa reasignación de capital”.

Se refería, entonces, al cambio climático. Ahora eso se refiere a Covid-19.

¿Implanta Nuestro Nanochip, O te las verás?

El juego que le espera a las élites, aprovechando la crisis, podría contener estos cuatro elementos: un sistema de crédito social, una vacunación obligatoria, una moneda digital y un ingreso básico universal (UBI). Esto es lo que solía llamarse, según el libro de jugadas de la CIA, probado durante décadas, una “teoría de la conspiración”. Bueno, podría suceder de verdad.

Un sistema de crédito social es algo que China estableció ya en 2014. Antes de finales de 2020, a cada ciudadano chino se le asignará su propio puntaje de crédito, un “perfil dinámico” de facto, elaborado con un amplio uso de la inteligencia artificial y del Internet de las cosas, incluida la omnipresente tecnología de reconocimiento facial. Esto implica, por supuesto, vigilancia 24/7, completa con aves robóticas errantes estilo Blade Runner.

Los EE.UU., el Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Rusia e India pueden no estar muy lejos. Alemania, por ejemplo, está ajustando su sistema universal de calificación de crédito, SCHUFA. Francia tiene una aplicación de identificación muy similar al modelo chino, verificada por reconocimiento facial.

La vacunación mandatario es el sueño de Bill Gates, trabajando en conjunto con la OMS, el Foro Económico Mundial (FEM) y la Gran Farma. Quiere que se impongan “miles de millones de dosis” en el Sur Global. Y podría ser una tapadera para que todo el mundo se haga un implante digital.

Aquí está, en sus propias palabras. A las 34:15: “Eventualmente lo que tendremos que tener son certificados de quién es una persona recuperada, quién es una persona vacunada… Porque no quieres que la gente se mueva por el mundo donde tendrás algunos países que no lo tendrán bajo control, tristemente. No quieres bloquear completamente la posibilidad de que la gente vaya allá y vuelva y se mueva.”

Luego viene la última oración que fue borrada del video oficial de TED. Esto fue notado por Rosemary Frei, quien tiene una maestría en biología molecular y es una periodista de investigación independiente en Canadá. Gates dice: “Así que eventualmente habrá esta prueba de inmunidad digital que ayudará a facilitar la reapertura global”.

Esta “prueba de inmunidad digital” es crucial tener en cuenta, algo que podría ser mal utilizado por el Estado para fines nefastos.

Los tres principales candidatos para producir una vacuna contra el coronavirus son la empresa biotecnológica americana Moderna, así como los alemanes CureVac y BioNTech.

El dinero digital podría entonces convertirse en un descendiente de la cadena de bloques. No sólo los EE.UU., sino también China y Rusia están interesados en una cripto-moneda nacional. Una moneda global – por supuesto controlada por los bancos centrales – pronto podría ser adoptada en forma de una cesta de divisas, y circularía virtualmente. Un sinfín de permutaciones del cóctel tóxico de Internet de las cosas, tecnología de cadenas de bloques y el sistema de crédito social podrían surgir adelante.

España ya ha anunciado que está introduciendo un UBI, y quiere que sea permanente. Es una forma de seguro para la élite contra los levantamientos sociales, sobre todo si millones de empleos nunca vuelven.

Así que la hipótesis funcional clave es que Covid-19 podría ser usado como tapadera para los sospechosos habituales para traer un nuevo sistema financiero digital y una vacuna obligatoria con un nanochip de “identidad digital” con la disidencia no tolerada: lo que Slavoj Zizek llama el “sueño erótico” de todo gobierno totalitario.

Sin embargo, debajo de todo esto, en medio de tanta ansiedad, una rabia reprimida parece cobrar fuerza, para finalmente explotar de manera imprevisible. Por mucho que el sistema pueda estar cambiando a una velocidad vertiginosa, no hay garantía de que ni siquiera el 0,1 por ciento estará seguro.

Pepe Escobar, un veterano periodista brasileño, es el corresponsal general del Asia Times de Hong Kong. Su último libro es “2030“. Síguelo en Facebook.

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