Lavrov articula con elocuencia la multipolaridad en su último artículo

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, publicó a principios de esta semana un artículo extremadamente detallado que debería ser leído en su totalidad por todos los partidarios del emergente Orden Mundial Multipolar.

Rusia está harta de la hipocresía de Occidente respecto a su llamado “orden basado en reglas” (RBO en ingles), especialmente tras los comentarios hostiles realizados por algunos funcionarios de su contraparte tras la Cumbre Putin-Biden en Ginebra.

Por ello, el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, se sintió obligado a arremeter contra las agresiones occidentales y a defender apasionadamente la multipolaridad, en un intento de evitar que las fuerzas unipolares más celosas ideológicamente socaven los recientes avances logrados en la mejora de las relaciones de Rusia con Occidente.

Lo hizo a través del detalladísimo artículo que publicó en la prestigiosa revista Russia In Global Affairs, titulado “The Law, The Rights And The Rules“, que debería ser leído íntegramente por todos los partidarios del emergente Orden Mundial Multipolar (OMM).

El presente análisis resume los puntos más importantes que expuso para aquellos que no tengan tiempo de revisar el artículo completo, que es ciertamente muy largo pero que, sin embargo, merece la pena leer. El máximo diplomático ruso habló del deseo conjunto ruso-estadounidense de encontrar un “equilibrio de intereses mutuamente aceptable” entre ellos, que es el medio más pragmático para reparar sus relaciones recientemente arruinadas.

A continuación, procedió a condenar a los funcionarios occidentales que hicieron inmediatamente declaraciones muy hostiles justo después de la Cumbre Putin-Biden. En su opinión, el período previo a ese acontecimiento se caracterizó por los esfuerzos de Estados Unidos por presentar un frente occidental unido en apoyo de la Rules-Based Order con el fin de contener con mayor seguridad a Rusia, China y otros países.

Lavrov no duda de que la “Cumbre de las Democracias” propuesta por EEUU excluirá a propósito a países clave debido a la naturaleza ideológica de esa reunión. Le preocupa especialmente la Nueva Carta del Atlántico entre Estados Unidos y el Reino Unido, que teme que amplíe la brecha entre las llamadas “democracias liberales” y todas las demás. Al etiquetar a Rusia y China como “potencias autoritarias”, Occidente está estableciendo las bases ideológicas que usara para “contenerlas” conjuntamente.

Estados Unidos y sus aliados se han autodiseñado el “derecho a inmiscuirse” en los asuntos internos de esos países y de otros sobre la base de “los derechos humanos, la sociedad civil, el tratamiento de la oposición, los medios de comunicación, la gobernanza y la interacción entre los poderes” es muy preocupante.

Rusia y China son sus propias civilizaciones, recordó Lavrov con razón a sus lectores, y por tanto tienen valores diferentes en los que se basan para organizar todos los aspectos de sus sociedades. El contraste entre sus modelos y los de Occidente plantea la cuestión de “¿cuál es la forma de gobierno más eficaz para hacer frente y eliminar las amenazas que trascienden las fronteras y afectan a todas las personas, vivan donde vivan?”

Una posibilidad, según Lavrov, es el concepto de las llamadas “democracias autocráticas” introducido recientemente por algunos expertos. En cualquier caso, el máximo diplomático ruso insiste en que el respeto mutuo y el diálogo son necesarios entre todos los países, independientemente de sus sistemas sociopolíticos, ya que el mundo multipolar se está convirtiendo rápidamente en una realidad.

Por ello, los principios consagrados en la Carta de la ONU nunca han sido más pertinentes. Estos incluyen específicamente “el respeto a la igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en sus asuntos internos, la resolución pacífica de los conflictos y el derecho a la autodeterminación“.

El dominio de aproximadamente medio milenio de Occidente en los asuntos mundiales está llegando a su fin, aunque esos países siguen aferrándose a su desvanecido liderazgo “poniendo frenos artificiales al proceso objetivo que consiste en el surgimiento de un mundo policéntrico”.

Un ejemplo de ello es el falso multilateralismo del que son pioneros Francia y Alemania, que pretenden imponer unilateralmente los propios ideales de la UE por encima de todos los demás, contraviniendo los principios consagrados en la Carta de la ONU.

Otra es la creación de varios grupos de trabajo sobre determinados temas como la ciberseguridad, los derechos humanos, la libertad de los medios de comunicación, etc. Lavrov considera que son redundantes porque la ONU ya ofrece una plataforma para debatir estas cuestiones.

Además, esas estructuras alternativas siempre excluyen a ciertos países y en realidad pretenden imponer la visión occidental a todos los demás. Lo mismo ocurre con el régimen de sanciones horizontales de la UE. Pero lo peor de todo es la expansión de la OTAN hacia las fronteras de Rusia y los intentos de revisar el resultado de la Segunda Guerra Mundial, que son los más peligrosos de todos. Por estas razones, Lavrov considera que el Rules-Based Order es “la encarnación del doble rasero”.

En lo que seguramente le valdrá muchos aplausos de los partidarios más consecuentes de su país, Lavrov afirmó entonces que “Todas las religiones del mundo, el código genético de las civilizaciones clave del planeta, están siendo atacadas. Estados Unidos está a la cabeza de las injerencias estatales en los asuntos eclesiásticos, tratando abiertamente de abrir una brecha en el mundo ortodoxo, cuyos valores se consideran un poderoso obstáculo espiritual para el concepto liberal de permisividad sin límites“.

Está especialmente disgustado por cómo “el concepto de ‘reglas’ se manifiesta también en los intentos de invadir la propia naturaleza humana. En varios países occidentales, los alumnos aprenden en la escuela que Jesucristo era bisexual. Los intentos de los políticos razonables de proteger a las nuevas generaciones de la agresiva propaganda LGBT se encuentran con las belicosas protestas de la ‘Europa ilustrada‘”.

Otro punto importante que señaló y que merece una reflexión más profunda por parte de todos es queEl velo de su superioridad oculta la debilidad y el miedo a entablar una conversación franca no sólo con los que dicen sí y los que están ansiosos por alinearse, sino también con los oponentes con creencias y valores diferentes, no neoliberales o neoconservadores, sino los aprendidos en las rodillas de su madre, heredados de muchas generaciones pasadas, tradiciones y creencias“.

En conjunto con sus citas del párrafo anterior, puede concluirse que Lavrov cree básicamente que Occidente está librando una guerra híbrida contra la propia civilización, concretamente contra la diversidad del mundo.

Esto se debe a lo que él describe como la “misión mesiánica global autodesignada” de la OTAN y la UE, que se manifiesta a través de su intromisión en todo el mundo y en todas las esferas imaginables de la vida.

A continuación, Lavrov envió un mensaje contundente a Occidente:

En cuanto a Rusia, ya es hora de que todo el mundo entienda que hemos trazado una línea definitiva bajo cualquier intento de jugar un juego unidireccional con nosotros… La política de que la Federación Rusa se desarrolle por sí misma, de forma independiente y protegiendo los intereses nacionales, al tiempo que se mantiene abierta a alcanzar acuerdos con socios extranjeros en igualdad de condiciones, ha sido durante mucho tiempo el núcleo de todos sus documentos de posición en materia de política exterior, seguridad nacional y defensa… Permítanme subrayar lo que el presidente Vladimir Putin ha dicho en múltiples ocasiones: no ha habido concesiones unilaterales desde finales de la década de 1990 y nunca las habrá. Si quieren trabajar con nosotros, recuperar las ganancias perdidas y la reputación de negocios, sentémonos y acordemos la forma de encontrarnos a mitad de camino para encontrar soluciones y compromisos justos“.

El máximo diplomático ruso concluyó con una propuesta constructiva sobre el camino a seguir. En su opinión, éste recae en el G20, que incluye a los principales países occidentales y no occidentales. Sus interacciones deben guiarse por los principios de la Carta de la ONU, y la Gran Asociación Euroasiática de Rusia puede contribuir a aunar los intereses de todos los países del supercontinente. Todas estas ideas son muy importantes, pero es muy probable que caigan en oídos sordos entre los países occidentales que más necesitan escucharlas.

La mayoría de países los no occidentales, sin embargo, apreciarán profundamente toda la perspicacia de Lavrov, ya que se alinea perfectamente con sus respectivas visiones. Esta observación habla del hecho de que las críticas ideológicas de Rusia a Occidente representan la opinión global, confirmando así el creciente poder blando de la Gran Potencia euroasiática en todo el mundo.

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