Las relaciones ruso-vietnamitas son un modelo de cooperación entre países grandes y medianos

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


El patrón emergente es que las relaciones ruso-vietnamitas representan un modelo de cooperación entre países grandes y medianos en el que el primero ayuda al segundo a aliviar la presión que ejerce sobre él una u otra superpotencia, en este caso China.

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Lavrov, visitó Vietnam de camino a Bali para asistir a una cumbre del G20, durante la cual elogió a sus anfitriones por su neutralidad de principios ante el conflicto ucraniano y su valiente negativa a capitular ante la presión occidental para sancionar a su país. En respuesta, su homólogo Bui Thanh Son dijo que “quiero asegurarles que Rusia sigue siendo siempre el socio más importante y la prioridad clave en la política de nuestro Estado”. Se trata de una declaración significativa que merece un análisis más profundo.

A pesar de ser países grandes y medianos respectivamente, las relaciones ruso-vietnamitas son realmente igualitarias y mutuamente beneficiosas. Cada uno sirve de ancla al otro en su región, lo que a su vez les permite ampliar su alcance en toda Eurasia. Sus lazos de confianza se remontan a décadas atrás y han sobrevivido al tumulto de la disolución de la Unión Soviética. No sólo eso, sino que Vietnam sigue considerando a Rusia como su “socio más importante y la prioridad clave en la política de [su] Estado”, a pesar de los crecientes vínculos militares y comerciales con Estados Unidos.

Este país comunista busca pragmáticamente el equilibrio entre las superpotencias estadounidense y china en lo que el pensador indio Sanjaya Baru describió como la actual fase intermedia bimultipolar de la transición sistémica global hacia la multipolaridad, apoyándose para ello en su socio ruso de gran potencia. Las relaciones bilaterales proporcionan a Vietnam una tercera opción viable entre esas dos, lo que reduce la presión que éstas ejercen sobre él para que elija un bando en la Nueva Guerra Fría.

Es importante destacar que la declaración conjunta que se hizo pública tras el viaje del presidente Nguyen Xuan Phuc a Moscú a principios de diciembre citó la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) un total de tres veces. Este elemento del derecho internacional fue empleado por Vietnam en apoyo de sus reivindicaciones sobre el Mar de China Meridional frente a su vecino del norte. Su inclusión en la declaración conjunta implica claramente que Rusia apoya tácitamente a Hanoi frente a Pekín, aunque no lo diga en voz alta.  

Teniendo esto en cuenta, también merece la pena prestar atención a sus lazos militares, que permiten a Vietnam defender sus respectivas reivindicaciones de China a través de las armas rusas. Una vez más, nunca se insistirá lo suficiente en que Rusia no es “antichina”, sino que ayudará a su principal socio regional a “equilibrar” a la República Popular a través de medios militares con vistas a facilitar una solución política a su disputa. Vietnam lo aprecia enormemente, de ahí que haya reafirmado que Rusia es su socio más importante.

El patrón emergente es que las relaciones ruso-vietnamitas representan un modelo de cooperación entre países grandes y medianos en el que el primero ayuda al segundo a aliviar la presión que ejerce sobre él una u otra superpotencia, en este caso China. A cambio, Vietnam funciona como el ancla de Rusia en la ASEAN, que tiene una importancia sin precedentes para su gran estrategia geoeconómica a la luz de las sanciones sin precedentes de Occidente lideradas por Estados Unidos.

Hay un paradigma más amplio que también está empezando a discernirse en el sentido de que Vietnam parece estar preparado para desempeñar un papel de liderazgo en lo que puede describirse como el nuevo Movimiento de los No Alineados (“Neo-NAM“). Esto se refiere al tercer polo de influencia que Rusia e India están intentando reunir conjuntamente en la actual fase intermedia bipolar de la transición sistémica mundial. Su propósito es maximizar mutuamente la autonomía estratégica de todos sus miembros informales frente a las superpotencias estadounidense y china.

Vietnam está perfectamente posicionado para desempeñar un papel de liderazgo en este marco en virtud de su neutralidad de principios hacia el conflicto ucraniano, que es incluso más sólida que la de Indonesia después de que Yakarta votara lamentablemente en la ONU para condenar la operación especial de Rusia mientras que Hanoi se abstuvo. Además, Vietnam votó en contra de la resolución para retirar a Rusia del Consejo de Derechos Humanos, mientras que Indonesia sólo se abstuvo en su momento. Está claro que Vietnam -y no Indonesia- es la principal fuerza multipolar de la ASEAN.

Esta observación explica por qué Rusia apoya incondicionalmente a Vietnam en todas las cuestiones de sus intereses nacionales objetivos, incluida su postura respecto al Mar de China Meridional, aunque Moscú no lo diga públicamente en voz alta por razones diplomáticas relacionadas con su asociación estratégica con China. La gran cooperación estratégica mutuamente beneficiosa entre estos países grandes y medianos es realmente un modelo a imitar por otros y sirve de ejemplo de multipolaridad en la práctica.

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