Por qué fracasan las naciones

Escrito por Charles Hugh Smith via ofTwoMinds


La ironía es que la supresión de la disidencia es la supresión de las ideas competidoras que generan estabilidad sistémica mediante una rápida adaptación.

Las naciones que parecen estables pueden fracasar cuando están bajo presión. ¿Qué quiero decir con “bajo presión”? La presión puede provenir de muchas fuentes: invasiones, guerras civiles, escasez prolongada de productos básicos, desastres naturales, crisis financieras, sequías, pandemias y desórdenes sociales provocados por la desigualdad y la corrupción.

La presión disminuye la disponibilidad de recursos y agrava las desigualdades, ya que el favoritismo político divide a los “ganadores” (las élites protegidas y enriquecidas por la intervención del Estado) a expensas de los “perdedores”, es decir, los ciudadanos de a pie, que son los que más sufren la pérdida de empleo, los riesgos financieros, la escasez y las privaciones.

Hay dos dinámicas en la presión sistémica: las fuerzas que debilitan la resiliencia y la adaptabilidad, y las fuerzas que refuerzan la adaptabilidad. Las naciones fracasan cuando su statu quo se centra en la protección de las élites gobernantes a expensas de la adaptabilidad general de la nación a las circunstancias rápidamente cambiantes.

1. En los ecosistemas, a medida que toda la población sufre una reducción de recursos, la aptitud individual media disminuye. Por ello, las sequías e inundaciones que provocan hambrunas suelen ir seguidas de pandemias, ya que las personas con sistemas inmunitarios debilitados sucumben a enfermedades que se propagan rápidamente en los campos de refugiados, las ciudades abarrotadas (donde se congregan las poblaciones rurales hambrientas en busca de alimentos) y los pueblos en los que el saneamiento básico se desmorona bajo el ataque de la reducción de los ingresos fiscales, la escasez y el aumento de las tasas de mortalidad.

En el mundo desarrollado, incluso si la población tiene suficiente comida, el aumento de la tensión financiera y de otro tipo conduce al agotamiento, a las rupturas y a otras manifestaciones de desintegración social.

A medida que la aptitud individual media disminuye, aumentan las presiones sobre los sistemas sociales, políticos y económicos. Si estos sistemas son ineficaces, frágiles, escleróticos y están optimizados para la corrupción y la incompetencia de las élites, estos efectos de segundo orden de la presión sistémica pueden ser suficientes para empujar a la nación a un desorden no lineal. (No lineal = las pequeñas acciones pueden desencadenar grandes consecuencias de forma imprevisible).

2. Los sistemas resistentes alcanzan su equilibrio dinámico (es decir, su estabilidad) a partir de lo que el Nobel Ilya Prigogine denominó “orden a través de la fluctuación”. Se trata de un concepto que se manifiesta en varios campos, como la autoorganización y la selección natural, en la que el flujo constante de mutaciones aleatorias genera un conjunto de fluctuaciones que permiten a la especie o la sociedad adaptarse con éxito al cambio.

Cuando la presión de los cambios ambientales es relativamente escasa, las especies pueden permanecer sin cambios durante decenas de millones de años. La variabilidad de las mutaciones continúa, pero hay pocas presiones selectivas para favorecer una mutación sobre el genoma existente.

En épocas de rápidos cambios ambientales, los organismos pueden sufrir una explosión de experimentación genética que da lugar a nuevas adaptaciones. Este es el modelo de equilibrio puntuado de la presión selectiva y la adaptación: cuando la presión sistémica es baja, no hay necesidad de estallidos de experimentación y adaptación. Pero cuando la presión sistémica se dispara, hay que adaptarse o morir.

Podemos entender la variabilidad como competencia: las mutaciones compiten con la codificación del sistema existente y las variantes más exitosas se extienden porque superan a los procesos existentes.

En los sistemas políticos humanos, este flujo constante de variabilidad en competencia es el disenso y la competencia de ideas. Irónicamente, la primera respuesta de los líderes humanos de las jerarquías centralizadas (monarquías, regímenes totalitarios y autoritarios, teocracias, plutocracias, cleptocracias, etc.) cuando su nación se ve sometida a presión es consolidar aún más el poder en manos de unos pocos y suprimir inmediatamente la disidencia de cualquier tipo como una amenaza para el poder y el control del régimen.

La ironía es que la supresión de la disidencia es la supresión de las ideas competitivas que generan estabilidad sistémica a través de una rápida adaptación. Despojar a su nación de la disidencia es, en efecto, despojarla de la dinámica de la adaptación exitosa y la evolución rápida, precisamente los rasgos que una nación necesita para navegar en épocas de cambio rápido.

Esta es la razón por la que tantas naciones e imperios fracasan cuando se ven sometidos a presión: a medida que sus subsistemas se descomponen y se desintegran, en lugar de fomentar la competencia de ideas y la variabilidad, es decir, la disidencia, suprimen la disidencia como una amenaza para su poder, condenando efectivamente a su nación a la decadencia y el colapso. Una vez que la capacidad de adaptación y evolución se ha visto afectada, el único resultado posible es el colapso.

Esta dinámica está en juego en todo el mundo. Muchos y quizás la mayoría de los Estados-nación fracasarán al reprimir sus élites la disidencia y las nuevas ideas que amenazan su poder pero que, irónicamente, son el único medio para evolucionar con éxito ante unas circunstancias que cambian rápidamente.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create your website with WordPress.com
Get started
%d bloggers like this: