Impresiones sobre el significado de la victoria del presidente electo Gustavo Petro

Escrito por Miguel Santos García via OneWorld

En este artículo me centraré en ciertos fragmentos del discurso de celebración del presidente electo en el que expuso algunos comentarios interesantes, aunque vagos, que podrían darnos algunas pistas sobre lo que su nueva administración utilizará para abordar los diversos problemas de política interior y exterior a los que se enfrenta Colombia.

Fue una grata sorpresa que muchos miembros de los diversos gobiernos y partidos de derecha, dentro y fuera de Colombia, no comenzaran su habitual programa de Guerra Híbrida de impugnar los resultados de las elecciones con pruebas fabricadas, sino que la mayoría de ellos felicitaran a Petro con la misma frecuencia que los líderes regionales de izquierda.

En cuanto a la violencia política en el país, el presidente electo Gustavo Petro ha dado señales de estar interesado en cumplir los acuerdos firmados en La Habana en 2016 entre el Estado colombiano y las FARC y retomar el diálogo. Petro también indicó que desea detener el uso del escuadrón móvil antidisturbios por parte del Estado, mostrando simbólicamente que su administración no será innecesariamente violenta ni terrorista contra la población, buscando en cambio tener una actitud de diálogo y no de represión frente a todas las protestas. Respecto a la violencia política Petro dijo en su discurso que es necesario que haya una comunicación “…primero desde el gran diálogo nacional entre toda la sociedad colombiana, y segundo, logrando que las armas dejen de disparar, que las armas dejen de ser utilizadas, que las armas dejen de existir fuera del Estado colombiano”.

En cuanto a la falta de seguridad democrática en Colombia, así como la falta de eficiencia estructural del aparato de justicia y seguridad del Estado, un tema clave ha sido que la policía colombiana sigue siendo parte del Ministerio de Defensa y no del Ministerio del Interior y de Justicia. La policía colombiana es una policía totalmente militarizada, con una formación muy militar y prácticamente sin formación civil, esto obviamente se convierte en un obstáculo para atender eficazmente la convivencia ciudadana o para resolver la delincuencia de bajo nivel. Estos son problemas estructurales de la seguridad general en Colombia que la administración Petro debe resolver para salir adelante.

En el frente económico hubo una parte de su discurso que fue especialmente diciente sobre cuáles serán las estrategias de Petro, al afirmar que:

“… nos gritaban… que íbamos a expropiar los bienes de los colombianos, que íbamos a destruir la propiedad privada, pues bien… vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia, no porque lo adoremos sino porque tenemos primero que superar la premodernidad en Colombia, el feudalismo en Colombia, la nueva esclavitud. Tenemos que superar las atávicas mentalidades atípicas ligadas allí a ese mundo de siervos, a ese mundo de esclavos que tenía como contraparte a los señores y a los esclavistas, tenemos que construir una democracia. Y esa democracia la vamos a construir permitiendo… un pluralismo económico, pluralismo económico significa superar la vieja esclavitud y el viejo feudalismo… tener una economía popular que se pueda fortalecer a través de la conectividad, a través de la educación, a través del crédito barato, de donde saldrán formas de capitalismo, ojalá democrático, ojalá productivo, ojalá no especulativo. De ahí vendrán también nuevas formas de relaciones humanas basadas en las nuevas tecnologías, de ahí vendrá una economía productiva fuerte, por eso queremos pasar de la vieja economía extractivista… a una nueva economía productiva que pueda hacer crecer a Colombia“.

El gobierno de Gustavo Petro tiene algunas ideas interesantes sobre cómo actualizar y reestructurar áreas críticas del Estado, pero está por ver si el control de Estados Unidos sobre la nación latinoamericana con fines de Guerra Híbrida contra otros actores regionales se reducirá realmente. El papel de Colombia en la región es el de una neocolonia estadounidense que incluso tiene algunos vínculos con la OTAN, como señaló Nino Paglligia en un artículo de 2020 titulado “La guerra híbrida contra Venezuela pasa a una nueva etapa de agresión”: “la escalada en Venezuela de los disturbios violentos a las incursiones de mercenarios armados y el sabotaje, probablemente con la ayuda de Estados Unidos y su gobierno proxy colombiano, indica que la Guerra Híbrida en Venezuela está pasando a la siguiente etapa de agresión…”

Tendremos que esperar a ver qué acontece, pues si el gobierno de Petro fuera capaz de ser soberano y no ser utilizado como herramienta de EEUU y sus Guerras Híbridas en la región, entonces podrían surgir cambios positivos de esto. También tiene que desarrollar más a Colombia económicamente e industrializarla, cosa que la derecha no quiere o no puede hacer a un ritmo suficientemente rápido. Para lograr la mayoría, si no todos, los objetivos de su administración, Colombia tendrá sin duda que pisar los pies de la Doctrina Monroe, por no hablar de la relación de Colombia con la OTAN, y fortalecer su soberanía mediante el desarrollo de un Estado colombiano funcional e independiente que no sea un vasallo de los EE.UU., sino su propio amo, listo para intercambiar y funcionar en el orden multipolar.

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