Polonia quiere que Noruega subvencione parcialmente su confederación de facto con Ucrania

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


Aunque el Presidente polaco sugirió que parte de los $300 billones de activos extranjeros robados a Rusia se redirigieran a la reconstrucción de Ucrania, parece que quienes se apoderaron de esos fondos no están interesados en compartirlos del todo, pues de lo contrario el Primer Ministro polaco no habría exigido que Noruega pagara parte de la factura.

El primer ministro polaco Morawiecki, que a finales de marzo se jactó infamemente de que su país marcaba la pauta mundial de la forma rusófila de fascismo, está enfurecido porque Polonia ha tenido que pagar más por el gas de la cercana Noruega. Exigió que Oslo compartiera sus llamados “beneficios excesivos” con Varsovia y Kiev, pero fue reprendido. Esto se produce poco después de que Polonia decidiera no acatar la maniobra geoeconómica del presidente Putin de pagar el gas ruso en rublos, por lo que pasará a depender desproporcionadamente de los suministros escandinavos cuando se complete el “Tubo del Báltico” hasta el Mar del Norte este otoño.

También es consecuencia de la fusión de Polonia y Ucrania en una confederación de facto, como demuestran los detalles compartidos por los presidentes Duda y Zelensky durante el discurso del primero ante la Rada el pasado fin de semana. Aunque el líder polaco sugirió que una parte de los $300 billones de activos extranjeros robados a Rusia se redirigiera a la reconstrucción de esa antigua república soviética, parece que quienes se apoderaron de esos fondos no están interesados en compartirlos del todo, pues de lo contrario Morawiecki no habría exigido que Noruega pagara parte de la factura.

Además, Zelensky dijo a los asistentes a la Cumbre de Davos de esta semana que pueden apoderarse literalmente de “una región concreta de Ucrania, una ciudad, una comunidad o una industria”, lo que significa que sus patrocinadores polacos no tendrán el monopolio de la reconstrucción de Ucrania. Al contrario, es probable que sus socios occidentales liderados por Estados Unidos compitan muy intensamente con Varsovia por esta bonanza, de ahí que parezcan reacios a compartir los activos robados a Rusia con Polonia. Prefieren quedarse con todo lo que puedan para “invertir” en su deseada “región particular de Ucrania, ciudad, comunidad o industria”.

Para estar seguros, eso no significa necesariamente que los contribuyentes polacos vayan a tener que reconstruir ese país, sino sólo que su gobierno no tendrá la influencia hegemónica sobre Ucrania que esperaba cuando Duda anunció su confederación de facto el pasado fin de semana. Dicho de otro modo, Zelensky hizo de las suyas al evitar preventivamente una dependencia desproporcionada de Polonia, dejando que otros se apoderaran literalmente de partes de su país. Esta observación sugiere que no confía del todo en los polacos, lo cual es comprensible porque se sospecha que tienen designios territoriales en su país.

Su renuencia a entregar toda Ucrania exclusivamente a Polonia, como Duda presumía que era parte de su acuerdo de confederación de facto, da crédito a las especulaciones de que existe algún nivel de tensión entre estos aliados formales. Puede que no sea lo suficientemente importante como para provocar problemas públicos entre ellos, pero aún así es capaz de influir en Zelensky para que evite de forma pragmática cualquier dependencia desproporcionada de su vecino. Es probable que Polonia tema que algo vaya mal en su confederación de facto y por eso su primer ministro exige que Noruega subvencione parcialmente este proyecto geopolítico.

Varsovia sabe ahora que Kiev no se entregará completamente a Polonia, sino que quiere que los aliados de ese país compitan con ella por la reconstrucción de Ucrania. Es de suponer que apenas había activos rusos en el extranjero en Polonia antes del inicio de la operación militar especial en curso de Moscú en ese país, por lo que Varsovia probablemente no puede contar con esos fondos para superar a sus socios occidentales liderados por Estados Unidos, que probablemente robaron la mayor parte de ellos.

Esto coloca a Polonia en una posición económico-financiera muy poco competitiva en Ucrania, ya que no puede permitirse el lujo de gastar la misma suma que otros en la compra de influencia allí.

Los polacos tampoco estarían contentos con pagar más impuestos sólo para que sus fondos, ganados con tanto esfuerzo, se desvíen al mismo país que Transparencia Internacional clasificó como el más corrupto de Europa, cuando ya están pagando mucho para subvencionar los derechos de ciudadanía de facto concedidos a los ucranianos en su país. Esto significa que nada va según lo previsto para Polonia, lo que sugiere que fue empujada por otros a fusionarse en una confederación de facto con Ucrania a pesar de no poder obtener ningún beneficio significativo de ello, aparte de un prestigio ilusorio.

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