Analizando el revuelo mediático sobre las supuestas bases rusas en América Latina

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


Los medios de comunicación dominantes quieren exagerar la llamada “amenaza rusa”, mientras que la comunidad de medios alternativos fantasea con la apertura de bases rusas en todo el mundo, ya que piensan erróneamente que es una forma eficaz de proyección de poder para el Kremlin.

Los medios de comunicación convencionales y alternativos se volvieron locos a mediados de enero después de que el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Ryabkov, se negara a descartar la posible apertura de bases rusas en América Latina en respuesta a la pregunta de un periodista. Esto hizo que el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., Jake Sullivan, desestimara ese escenario como una “bravuconada”, aunque amenazó con que “si Rusia se moviera en esa dirección, lo trataríamos decisivamente”.

Para su crédito, RT trató responsablemente de gestionar las aparentemente incontrolables percepciones de los medios de comunicación al respecto en un artículo muy detallado y altamente informativo que publicó poco después. Titulado “¿Vienen los rusos? Lo que Moscú podría hacer para complicarle la vida a EE.UU. en América Latina“, cita a prestigiosos expertos rusos que restan importancia a la posibilidad de que se abran esas bases.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, informó a la Duma de las recientes llamadas del presidente Vladímir Putin con los líderes de Cuba, Nicaragua y Venezuela – los socios regionales más cercanos de su país – y les dijo que todos habían acordado profundizar ampliamente sus asociaciones estratégicas, incluso en el ámbito técnico-militar. Sin embargo, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, negó que el presidente Putin y su homólogo cubano hablaran de la apertura de una base militar durante su última llamada telefónica. Pocos días después, el ex presidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, declaró a TASS que “provoca inmediatamente importantes tensiones, al menos en el ámbito económico”, discutir públicamente ese escenario, que también negó que se estuviera explorando.

Esta secuencia de acontecimientos sugiere que el tema de las supuestas bases rusas en América Latina no es más que una exageración mediática. Al fin y al cabo, fue un periodista quien le hizo una pregunta a Ryabkov al respecto, a la que respondió de forma ambigua por comprensibles razones estratégicas teniendo en cuenta la crisis de misiles no declarada y provocada por Estados Unidos en Europa. Los medios de comunicación dominantes quieren exagerar la llamada “amenaza rusa”, mientras que la comunidad de medios alternativos (MCA) fantasea con la idea de que Rusia abra bases en todo el mundo, ya que piensan erróneamente que es una forma eficaz de proyección de poder para el Kremlin. Persiguen fines políticos diferentes pero, sin embargo, curiosamente recurren a los mismos medios para exagerar lo que finalmente resultó ser un escenario irreal que incluso RT le echó agua fría.

Hay algo en la Crisis de los Misiles de Cuba (denominada Crisis del Caribe en Rusia) que casi evoca un sentimiento de nostalgia entre ambas facciones mediáticas. Los principales medios de comunicación y la MCA parecen querer recrear el escenario en condiciones contemporáneas, de nuevo, cada uno para su propio fin político. Imaginar a Rusia abriendo una base en Cuba y desplegando potencialmente misiles allí de nuevo es un escenario demasiado tentador como para no exagerar, especialmente porque genera un montón de clics de gente asustada como los de los medios de comunicación principales o de pensadores ilusos de la MCA. Sencillamente, es políticamente egoísta y manipulador. Entender estas motivaciones es crucial para mejorar la alfabetización mediática en esta era de noticias falsas e informes deliberadamente inexactos.

Sin embargo, lo más revelador de esta distracción mediática es la segunda parte de la respuesta de Sullivan, en la que amenazó con “afrontarlo con decisión”. Esto contradice la insincera retórica de Estados Unidos condenando lo que erróneamente afirma que son las intenciones de Rusia de forjarse una supuesta “esfera de influencia” en Europa Central y del Este a costa de la seguridad de esos países. Washington dice que tales esferas son el legado de una época pasada, pero inmediatamente recurre a la amenaza de “defender” su propia esfera en América Latina, simplemente en respuesta a la publicidad de los medios de comunicación sobre un escenario irreal. Esta observación reduce aún más la ya decreciente credibilidad de Estados Unidos en la escena mundial al exponerlo como hipócrita. Las “esferas de influencia” existen, en efecto, y EE.UU. tiene la más grande del mundo.

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