Los proyectos espaciales no regulados de Elon Musk ponen en peligro la seguridad global

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


China presentó recientemente un documento a la Oficina de Asuntos Espaciales de las Naciones Unidas para dar a conocer cómo su estación espacial Tiangong “implementó dos veces el control preventivo para evitar colisiones” con el fin de garantizar su seguridad después de que los satélites de Musk se acercaran incómodamente.

El empresario billonario Elon Musk se ve asimismo como un Thomas Edison del siglo XXI, teniendo en cuenta el papel protagonista que ha intentado desempeñar en el lanzamiento de productos científico-tecnológicos de vanguardia en los últimos años. Uno de sus proyectos es Starlink, que pretende crear una constelación de satélites que proporcione Internet a todo el mundo. Sin embargo, este esfuerzo supuestamente noble amenaza con poner en peligro la seguridad mundial si no se regula.

China presentó recientemente un documento a la Oficina de Asuntos Espaciales de las Naciones Unidas para dar a conocer cómo su estación espacial Tiangong “implementó dos veces el control preventivo para evitar colisiones” con el fin de garantizar su seguridad después de que los satélites de Musk se acercaran incómodamente. El accidente se evitó por poco gracias a las medidas preventivas de China, pero no se puede dar por sentado que no vaya a ocurrir una tragedia en el futuro si las actividades espaciales de este empresario y de otros siguen sin estar reguladas.

En principio, no hay nada de malo en querer proporcionar Internet a todo el mundo, aunque esto podría acabar siendo explotado para facilitar el acceso de ciudadanos extranjeros a contenidos prohibidos, como los que promueven el terrorismo, el separatismo y el extremismo, por ejemplo. Sin embargo, dejando a un lado este punto crucial, teniendo en cuenta el enfoque de este artículo (aunque debería ser discutido con más detalle por otros), estos esfuerzos deben llevarse a cabo en coordinación con los otros actores del espacio.

Es desestabilizador que un empresario privado realice unilateralmente esas actividades por su cuenta. La única razón por la que esto puede ocurrir es porque estas actividades no están reguladas de forma efectiva. Por eso han acabado suponiendo una amenaza para la estación espacial Tiangong en dos ocasiones hasta ahora. Musk aboga incansablemente por una menor regulación gubernamental en los asuntos de sus empresas, pero lo que en realidad se necesita es más regulación, y no sólo por parte de su propio gobierno, sino de las Naciones Unidas.

La proliferación de la tecnología espacial de la esfera pública a la privada en los últimos años dará lugar inevitablemente a que más empresarios sigan el ejemplo de Musk, lo que pondrá aún más en peligro la seguridad mundial debido a la amenaza que sus satélites podrían suponer para otros, incluidos los de gobiernos extranjeros, así como para sus estaciones espaciales. Cualquier colisión podría crear peligrosas acumulaciones de desechos espaciales que, a su vez, podrían hacer que grandes zonas del espacio quedaran fuera del alcance de otros satélites, estaciones espaciales e incluso misiones espaciales.

Estados Unidos se niega a regular responsablemente los asuntos espaciales a través de las Naciones Unidas, ya que afirma que China y Rusia -a las que considera oficialmente como sus supuestos “competidores pares”- están supuestamente “militarizando” esta esfera. Ese es el pretexto con el que el ex presidente estadounidense Donald Trump creó la “Fuerza Espacial” de su país. En realidad, el Pentágono es el que está militarizando el espacio, mientras que empresarios como Musk lo están poniendo en peligro (para darle a él y a otros el beneficio de la duda por ahora) de forma involuntaria.

Esta dinámica es insostenible, ya que sólo es cuestión de tiempo que se produzca una colisión de algún tipo y se produzca el escenario descrito anteriormente, en el que los residuos espaciales resultantes dejan fuera de servicio grandes zonas del espacio durante un periodo prolongado. Es urgente que se establezca algún tipo de acuerdo mediante el cual los gobiernos extranjeros y las empresas privadas puedan coordinar sus actividades para mejorar las capacidades de la humanidad en el espacio y el conocimiento general del mismo.

Si no se hace así, se producirá un resultado mutuamente perjudicial. Este escenario en el que todos pierden debe evitarse a toda costa, pero el problema es que Estados Unidos se resiste a desempeñar su papel debido a sus rivalidades de suma cero con China y Rusia, así como a su codicioso deseo de dar a sus propias empresas una supuesta ventaja competitiva sobre las demás. Esto es absolutamente inaceptable y debe remediarse cuanto antes. Para ello, hay que concienciar al público de las amenazas que plantea el sistema actualmente no regulado.

Sólo entonces podrán los estadounidenses sentirse inspirados para trabajar a través de su proceso político y presionar a sus representantes para que tomen medidas antes de que sea demasiado tarde. Deben escribir a sus congresistas y senadores lo antes posible. Aquellos que se hagan cargo de esta causa en el Capitolio estarán haciendo un enorme servicio a la humanidad. Tanto los demócratas como los republicanos deberían unirse para proponer una legislación bipartidista destinada a regular las actividades privadas en el espacio, de modo que se pueda garantizar la seguridad mundial.

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