El 3 de abril pasará a la historia como el día en que se salvó la democracia pakistaní

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


Los elementos comprometidos de la estructura política de Pakistán –  incluidos los que podrían formar parte de sus burocracias militares, de inteligencia y diplomáticas permanentes (“Estado profundo”) –  deben ser purgados y llevados ante la justicia, al igual que aquellos que, dentro del mundo académico, la sociedad civil y los medios de comunicación, se demuestre que han conspirado con una potencia extranjera y que no eran sólo sus “idiotas útiles”. Esa es la única manera de garantizar de forma sostenible la “seguridad democrática” de Pakistán, que se refiere a la amplia gama de tácticas y estrategias de lucha contra la guerra híbrida para proteger el modelo nacional de democracia de un país de tales amenazas.

El incipiente modelo de democracia no occidental de Pakistán se salvó oportunamente el 3 de abril, después de que el vicepresidente Qasim Suri suspendiera la moción de censura de la oposición contra el primer ministro Imran Khan por considerar que representaba una intromisión inconstitucional de una potencia extranjera en los asuntos internos. El titular del cargo acusó a Estados Unidos de conspirar para derrocarle orquestando la maniobra parlamentaria de sus oponentes políticos, afirmando incluso estar en posesión de una carta que confirmaba las intenciones de cambio de régimen de Estados Unidos contra él. El primer ministro Khan también dijo que el socio tradicional de su país estaba indignado por su viaje a Moscú a finales de febrero y que estaba especialmente perturbado por la mejora de los lazos con Rusia.

Para los lectores que no hayan seguido de cerca la crisis, he aquí el último trabajo del autor al respecto:

* “Pakistani Journos Should Stop Gaslighting: The US Hates The PM’s Independent Policies

* “Who’s To Blame For Terrible US-Pakistani Ties: Imran Khan Or Joe Biden?

* “Shebhaz Sharif Is Insincere In His Condemnation Of Imran Khan’s India Remarks

* “What Are The Foreign Policy Implications Of Imran Khan’s Possible Overthrow?

* “Interpreting Pakistani COAS Bajwa’s Remarks About Russia’s Special Operation
* “Shehbaz Sharif’s Comparison Of Pakistan To Defeated Germany & Japan Exposes His Agenda

* “Prime Minister Khan’s Patriotic Rally Proposal Is Democratic Security At Its Finest

* “Debunking The Top Five Weaponized Narratives Of The US’ Infowar Against Pakistan

Los siguientes análisis del autor explican la importancia geoestratégica de las relaciones ruso-paquistaníes:

* “Interpreting Putin’s Diplomacy With The Chinese, Indian, And Pakistani Leaders

* “Closer Russian-Pakistani Relations Aren’t Aimed Against America Or India

* “The Russian Ambassador To Pakistan’s Far-Reaching Interview Was Very Informative

* “Prime Minister Khan’s RT Interview: Global Trends, The Global South, Ties With Russia

* “China, India, Iran, And Pakistan Just Became So Much More Important To Russia

* “Explaining India & Pakistan’s Neutrality In The New Cold War

* “Pakistan Just Broke Free From The West’s Post-Colonial Neo-Imperial Chains

* “Appreciating The Importance Of Neutrality In The New Cold War

* “The Pakistan Stream Gas Pipeline & PAKAFUZ Are Flagship Multipolar Projects

* “Russian-Pakistani Energy Projects Are Highly Strategic

El primer artículo sobre la interpretación de la diplomacia del Presidente Putin enlaza también con otros 30 análisis relacionados.

Para resumirlo todo, la política exterior independiente del primer ministro Khan hacia Rusia es mutuamente beneficiosa porque la convergencia de sus grandes estrategias en el corazón euroasiático acelera las tendencias multipolares preexistentes. Este resultado es contrario a los planes hegemónicos unipolares de suma cero de Estados Unidos, razón por la cual Washington trató de derrocarlo a través de sus proxies políticos internos en su país. La gota que colmó el vaso fue su visita a Rusia, que dio a las relaciones bilaterales un carácter indiscutiblemente estratégico. Estados Unidos tampoco podía aceptar la neutralidad de principios de Pakistán de negarse a condenar públicamente a Rusia por su especial militar operación en curso en Ucrania. Por estas razones, el primer ministro Khan tuvo que marcharse.

Aunque la crisis del cambio de régimen no ha terminado del todo, ya que la oposición, apoyada por Estados Unidos, está provocando problemas políticos al declarar inválida la sorpresa parlamentaria del domingo, parece que lo peor ya ha pasado. La democracia pakistaní fue salvada en el último minuto por la intervención patriótica del vicepresidente Suri en apoyo de la Constitución de su país. En su haber, los poderosos militares de Pakistán se mantuvieron neutrales y no interfirieron en esta crisis. Eso habla de lo mucho que está madurando la incipiente democracia del país, aunque aún le quede mucho camino por recorrer. No obstante, podrían intervenir en caso de que la oposición respaldada por Estados Unidos ponga en peligro la seguridad nacional con una Revolución de Colores.

La guerra híbrida de Estados Unidos contra Pakistán es de larga duración y multidimensional, y las protestas armadas sólo constituyen una parte de esta campaña que se libra incesantemente para coaccionar concesiones unilaterales sobre sus intereses nacionales objetivos con el fin de promover los propios de Estados Unidos. El propósito de las últimas provocaciones políticas era eliminar al líder multipolar independiente de Pakistán para sustituirlo por un títere estadounidense. Eso habría sido desastroso no sólo para Pakistán, sino para toda la región y el emergente Orden Mundial Multipolar en general, como se explica en el artículo anterior del autor compartido más arriba sobre las implicaciones de política exterior de ese escenario.

El camino a seguir podría ser difícil, ya que es de la mayor urgencia que Pakistán comience inmediatamente las investigaciones de contrainteligencia y otras asociadas a este complot de cambio de régimen estadounidense contra su liderazgo democráticamente elegido. Es probable que este proceso sea calificado por la oposición apoyada por Estados Unidos como una “caza de brujas antidemocrática”, por lo que es fundamental que las autoridades compartan con el público toda la información posible sobre sus investigaciones para desmentir las falsas afirmaciones de que pretenden dar un empujón al presidente en funciones antes de las elecciones previstas para los próximos 90 días. El Estado debe convencer a todo el mundo de que se trata de un proceso no partidista para la seguridad nacional.

Los elementos comprometidos de la estructura política de Pakistán – incluidos los que podrían formar parte de sus burocracias militares, de inteligencia y diplomáticas permanentes (“Estado profundo”) –  deben ser purgados y llevados ante la justicia, al igual que aquellos que, dentro del mundo académico, la sociedad civil y los medios de comunicación, se demuestre que han conspirado con una potencia extranjera y que no eran sólo sus “idiotas útiles”. Esa es la única manera de garantizar de forma sostenible la “Seguridad Democrática” de Pakistán, que se refiere a la amplia gama de tácticas y estrategias de lucha contra la guerra híbrida para proteger el modelo nacional de democracia de un país frente a tales amenazas. Mientras los patriotas sigan llevando la voz cantante en Pakistán, la democracia del país sobrevivirá a esta crisis.

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