¿Cuáles son las implicaciones en política exterior del posible derrocamiento de Imran Khan?

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


En términos generales, el intento de EE.UU. de derrocar al primer ministro Imran Khan representa su más poderosa ofensiva contra el emergente orden mundial multipolar desde su humillante retirada de Afganistán el pasado agosto. El éxito de esta operación podría desestabilizar de inmediato todo el supercontinente, especialmente si se da el peor de los casos de un Pakistán recién controlado por Estados Unidos que empeora deliberadamente las relaciones con los pesos pesados multipolares China, India y Rusia, que no casualmente son el núcleo de este orden mundial en evolución.

El primer ministro pakistaní, Imran Khan, se enfrenta a una moción de censura el domingo, ideada por Estados Unidos y sus proxies locales como castigo por la política exterior independiente del incumbente, especialmente en lo que respecta al rápido acercamiento de su país a Rusia. Estados Unidos pretende restaurar su decadente hegemonía regional tras ser rechazado por India, que desafió con orgullo los últimos intentos sin precedentes de convertirla en un Estado vasallo. Pakistán siempre ha disfrutado de estrechos lazos con Estados Unidos y algunas figuras de sus burocracias militares, de inteligencia y diplomáticas permanentes (“estado profundo”, también conocido como “The Establishment” en la jerga pakistaní) siguen apoyando a su antiguo señor. Este contexto político interno facilitó la operación de cambio de régimen de Estados Unidos contra el primer ministro Khan, que está encabezada por el líder de la oposición Shebhaz Sharif.

En caso de que tenga éxito, el “Estado profundo” pakistaní debe asegurarse de que esta potencia extranjera no sea capaz de restaurar su control sobre la política exterior de su país. La vuelta a la política de bloques por la que abogan Sharif y sus presuntos patrocinadores sería desastrosa para los intereses nacionales objetivos de Pakistán y también violaría su recién promulgada Política de Seguridad Nacional, que prohíbe tal enfoque. Los lazos con China probablemente se complicarán a medida que los apoderados estadounidenses los empeoren por razones políticas interesadas relacionadas con la agenda estratégica de ese hegemón en declive. Es muy posible que Pakistán politice el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), de carácter puramente económico, ya que es el proyecto emblemático de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) y, por lo tanto, forma parte del éxito de la iniciativa global de Pekín. Eso podría, a su vez, hacer que Pekín dependa más estratégicamente de los corredores relacionados a través de Asia Central.

El insincero intento de Sharif de presentarse como un supuesto “super patriota” al condenar el pragmático elogio del primer ministro Khan a la neutralidad de principios de India respecto a la actual operación militar especial de Rusia en Ucrania sugiere que podría empeorar los lazos con ese país si es colocado en el poder por su presunto patrón extranjero. Por supuesto, mucho dependerá de la dinámica entre bastidores dentro del “establishment” pakistaní con respecto a si la facción pro-estadounidense volverá o no a la prominencia en la formulación de políticas, pero a Estados Unidos le interesa estratégicamente explotar ese país como su proxy regional para castigar a India. A Estados Unidos le preocupa el impacto global de la renovada Asociación Estratégica Ruso-India y podría ordenar a sus apoderados pakistaníes que empeoren los lazos con su rival como respuesta, llegando incluso a romper el alto el fuego que lleva un año en vigor.

En cuanto a las relaciones con Rusia, es casi seguro que se sacrificarán en aras de los intereses estadounidenses en el caso de que figuras pro-estadounidenses vuelvan al poder en el “estado profundo” de Pakistán. Después de todo, fue en gran medida debido al acercamiento entre estos dos grandes países que Estados Unidos decidió comenzar su operación de cambio de régimen contra el primer ministro Khan. El gasoducto Pakistan Stream y el acuerdo de febrero de 2021 para la construcción de un ferrocarril Pakistán-Afganistán-Uzbekistán (PAKAFUZ) son proyectos emblemáticos multipolares que revolucionarán geoestratégicamente Eurasia una vez finalizados. Tan preocupado está Estados Unidos por esas iniciativas que sus académicos y sus proxies en los medios de comunicación, como Michael Kugelman, ignoraron notoriamente su importancia, lo que sugiere que se les dijo que no llamaran la atención sobre ellas para ocultar el papel de Estados Unidos en la posterior operación de cambio de régimen.

En términos generales, el intento de EE.UU. de derrocar al primer ministro Khan representa su más poderosa ofensiva contra el emergente orden mundial multipolar desde su humillante retirada de Afganistán el pasado agosto. El éxito de esta operación podría desestabilizar de inmediato todo el supercontinente, especialmente si se da el peor de los casos de un Pakistán recién controlado por Estados Unidos que empeora deliberadamente las relaciones con los pesos pesados multipolares China, India y Rusia, que no casualmente son el núcleo de este orden mundial en evolución. Lo único que detiene esta secuencia de acontecimientos es el propio primer ministro Khan y los miembros patrióticos de su “establishment” que, con suerte, podrían mantener la continuidad en la formulación de políticas en caso de que sea derrocado tras la votación de censura del domingo.

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