Cuba toma una postura racional y pragmática ante el conflicto en Ucrania

Versión en ingles disponible en OneWorld


La postura de Cuba respecto a Ucrania y a la crisis de misiles no declarada, provocada por Estados Unidos en Europa, coincide plenamente con su apoyo consistente al derecho internacional.

El gobierno cubano ha emitido dos declaraciones oficiales sobre el último capítulo de conflicto en Ucrania que en esencia contienen el mismo mensaje. La primera ha sido una declaración del gobierno revolucionario cubano el 26 de febrero de 2022 en La Habana, y la segunda, una intervención del embajador Pedro Luis Pedroso Cuesta, representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, en Nueva York, el 1 de marzo de 2022. La misma fue significativa ya que se dio en el período extraordinario de sesiones de emergencia de la Asamblea General de la ONU sobre la situación en Ucrania, la cual el embajador cubano aprovechó para poner la responsabilidad de la reciente escalada en Ucrania directamente sobre la OTAN dirigida por EEUU.

El gobierno cubano monitorea vulnerabilidades reales en la seguridad integral no solo de su isla nación, sino de la seguridad de sus aliados. Por tal razón, no es de sorprender que Cuba tenga un conocimiento detallado no solo de los acontecimientos de los últimos 8 años del conflicto en Ucrania. Cuba entiende muy bien esta grave situación que tanto afecta Ucrania desde el 2014 y continúa ahora en el 2022 con eventos recientes como el ataque general del régimen de Kiev contra las dos repúblicas populares de Donbass, debe entenderte dentro de una matriz más amplia de violencia imperial desatada por Estados Unidos en los últimos 130 años de historia mundial.

En su declaración del 26 de febrero 2022 el gobierno revolucionario cubano expresó claramente su posición a favor de “una solución que garantice la seguridad y soberanía de todos” y que atienda las legítimas preocupaciones humanitarias. De igual manera, Pedro Luis Pedroso Cuesta, reiteró días después frente a la ONU que su país siempre ha sido consistente con los valores que expresa, recordando que “Cuba es un país defensor del Derecho Internacional y comprometido con la Carta de las Naciones Unidas, que siempre defenderá la paz y se opondrá, sin ambigüedades, al uso o amenaza del uso de la fuerza contra cualquier Estado.”

Desde el comienzo de esta última etapa del conflicto en Ucrania, el gobierno cubano ha evitado condenar a Rusia por defenderse de las maquinaciones de la OTAN. Como socio atento sabe (y ha dicho en repetidas ocasiones) que Ucrania estaba siendo preparada para ser usada contra Rusia. Así que, aunque el gobierno Cubano se abstuvo en la reciente votación de las Naciones Unidas lo hizo por razones pragmáticas, sin embargo, funcionarios de la isla nación han dejado en claro que apoyan el derecho a defenderse de Rusia contra la transformación de Ucrania a una plataforma de guerra híbrida y caliente por lo que ponen la responsabilidad en Estados Unidos por el conflicto.

Pedro Luis Pedroso Cuesta en su discurso en las Naciones Unidas, señaló a EEUU como el principal agresor en este complejo conflicto, igualmente identifico a la OTAN como el segundo actor agresor en el conflicto, “Se refuerzan nuestras preocupaciones con la decisión recién adoptada por la OTAN de activar, por primera vez, la Fuerza de Respuesta de esa alianza militar. El empeño estadounidense en continuar la progresiva expansión de la OTAN hacia las fronteras de la Federación de Rusia, ha conducido a un escenario con implicaciones de alcance impredecible, que se pudo evitar.”

Cuba comprendió desde el primer instante que entró en función EuroMaidan, que esta significaría una política de cambio de régimen en Ucrania mediante golpe de Estado al legítimo presidente Víktor Yanukóvich. Asimismo dio cuenta de cómo EE.UU. y la Unión Europea instigaron alianzas con facciones fascistas neonazis, así como con ciertos oligarcas ucranianos para colocar a un gobierno títere pro occidental en Kiev con el fin de seguir expandiendo así la OTAN hacia las fronteras con Rusia, justo como Occidente había prometido no hacer en 1998.

El discurso del embajador señala cómo la situación de Ucrania es más compleja de lo que los países de Occidente liderado por EEUU quieren comunicarle al mundo. Por ejemplo, el embajador cubano hace hincapié en cuanto a las repetidas ocasiones en que las potencias occidentales incumplieron las promesas que hicieron de no ampliar la OTAN cuando la Unión Soviética se derrumbó en la década de los 1990. “No resulta posible examinar con rigor y honestidad la situación actual de Ucrania, sin valorar detenidamente los factores que han conducido al uso de la fuerza y la no observancia de principios legales y normas internacionales… Fue un error ignorar durante décadas los fundados reclamos de garantías de seguridad por parte de la Federación de Rusia y suponer que ese país permanecería inerme ante una amenaza directa a su seguridad nacional. No es posible conseguir la paz cercando ni acorralando a los Estados.” De igual forma sus palabras también señalan al incumplimiento continuo por parte del régimen de Kiev de establecer y poner en practica los acuerdos de Minsk 2014-15.

El embajador cubano incluso atacó la redacción del texto bajo consideración para entonces de las Naciones Unidas expresando cómo el texto estaba mal redactado o apalabrado, y que este es sumamente vago sobre el trasfondo del conflicto ni lo que ha transcurrió desde el 2014 en Ucrania, acusando al documento como más lena al fuego de la guerra. “El proyecto de resolución sobre la situación en Ucrania no aprobado en el Consejo de Seguridad el pasado 25 de febrero, no fue concebido como una contribución real a la búsqueda de soluciones a la actual crisis. El texto bajo consideración de esta Asamblea General adolece de las mismas carencias y del necesario balance. No toma en cuenta las legítimas preocupaciones de todas las partes involucradas. Tampoco se reconoce la responsabilidad de los que instigaron o desplegaron acciones agresivas que precipitaron la escalada de este conflicto.” Dicho documento posteriormente terminaría siendo ratificado por 141 de los 193 países miembro de Naciones Unidas, con 35 abstenciones entre las que figura Cuba.

Cuba dio cuenta de que occidente está habilitando con armas cada vez más potentes a la Ucrania fascista-oligarca creada por la OTAN en el 2014, lo que crea defacto una de crisis de misiles facilitada por EEUU. De hecho, el discurso de Zelensky en Múnich el 19 de febrero 2022 dejó claro que Ucrania se movía a repudiar el Memorándum de Budapest. Asimismo, Zelensky afirmó esencialmente que Ucrania debía convertirse en miembro de la OTAN, pues de lo contrario sugirió, adquiriría armas nucleares. Justo la semana después Putin ordenaría la operación especial, que busca 1) sacar al gobierno ucraniano de las garras de las facciones neonazis, 2) obtener garantías escritas de que Ucrania no se unirá a la OTAN y 3) que Ucrania no tendrá armas nucleares. Sin embargo, Rusia le pidió en 1998 a EEUU y a la OTAN que no crearan justo este tipo de escenario que están creando desde el 2014 en Ucrania.

El propio Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, twiteó el 7 de marzo de 2022 que “Cuba tiene absoluta claridad sobre el valor y el principio de las normas internacionales, que sirven de protección contra el unilateralismo, el imperialismo, el hegemonismo y los intentos de subyugar a los países en desarrollo…  El conflicto pudo evitarse si se hubieran atendido con seriedad y respeto los reclamos de garantía de seguridad de Rusia. Pensar que permanecería inerme ante el cerco militar ofensivo de la OTAN, es por lo menos irresponsable. Han llevado a ese país a una situación límite.”

El presidente de Cuba cuestiono y arremetió contra las sanciones económicas y financieras que buscan debilitar y cercar a la gran potencia euroasiatica al expresar que “Defendemos la paz en todas las circunstancias y nos oponemos sin ambigüedades al uso de la fuerza contra cualquier Estado. Como país pequeño, lo entendemos mejor que nadie. Asediados hace más de 60 años, hemos sufrido terrorismo de Estado, agresión militar, un brutal bloqueo.” El gobierno cubano reconoce muy bien esta lógica del unilateralismo absolutista de la OTAN liderada por EEUU, que hace uso de un arsenal de castigos económicos para con los países que se niegan a ser neocolonizados. Estas herramientas de conquista son parte de la guerra económica y guerra financiera que EEUU y otros países de la OTAN usan con frecuencia contra países que mediante su prosperidad retén el llamado “orden basado en reglas” que mantiene su supremacía político-financiera y socioeconómica.

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