Un informe parlamentario polaco da la razón a Rusia sobre el fascismo de la Ucrania post-Maidán

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


El viceministro polaco de Asuntos Exteriores, Szymon Szynkowski vel Sęk, líder de Europa Central y del Este (ECE), no puede ser acusado, ni mucho menos, de “impulsar la propaganda rusa”, por lo que es muy significativo que el informe del viceministro de Asuntos Exteriores reivindique las afirmaciones de Moscú a lo largo de los años.

Los principales medios de comunicación occidentales han afirmado falsamente durante años que la Ucrania post-Maidán es un paraíso de armonía étnico-religiosa, alegando que es sólo la llamada “propaganda rusa” la que la retrata de otra manera.

El Kremlin advirtió desde el principio que este diverso país se deslizaba hacia el fascismo después de que ideólogos radicales se hicieran con el control del mismo con el apoyo de los servicios de inteligencia extranjeros. Estas preocupaciones fueron deshonestamente descartadas como “guerra híbrida” supuestamente destinada a reducir la confianza en el nuevo liderazgo de Ucrania, sin embargo, un nuevo informe parlamentario polaco demuestra que Rusia tenía razón sobre el fascismo de Ucrania post-Maidan todo el tiempo.

El viceministro polaco de Asuntos Exteriores, Szymon Szynkowski vel Sęk, compartió el jueves pasado un informe sobre la situación de los polacos en Ucrania con el Comité de Enlace con los Polacos en el Extranjero. Antes de continuar, el lector debe recordar que Polonia se encuentra entre los principales partidarios occidentales del gobierno ucraniano posterior a Maidan y se ha opuesto por principio a prácticamente todo lo que dice o hace Rusia. El líder de Europa Central y del Este (ECE) no puede ser acusado, ni mucho menos, de “impulsar la propaganda rusa”, por lo que es muy significativo que el informe del viceministro de Asuntos Exteriores reivindique las afirmaciones de Moscú a lo largo de los años.

Según el medio enlinea Remix, especializado en noticias de los países de Visegrado (Chequia, Hungría, Polonia y Eslovaquia), Szynkowski vel Sęk “destacó que la situación de muchos polacos en Ucrania está cambiando a peor debido a factores tanto objetivos como subjetivos”. Las objetivas se achacarón a circunstancias socioeconómicas y a consecuencias derivadas de la pandemia del COVID-19, mientras que los segundos coinciden perfectamente con las advertencias del Kremlin. Según el Viceministro de Asuntos Exteriores, el proyecto de ley del parlamento ucraniano sobre el lenguaje perjudica a los polacos, ya que en el mismo se glorifica a las personas relacionadas con el genocidio de polacos de 1943-44, se ha suspendido la exhumación de las víctimas polacas y hay tensiones religiosas.

Remix le citó para concluir que “no sería exagerado decir que los polacos en Ucrania están siendo discriminados en términos de libertad de creencia, acceso al aprendizaje de su lengua materna y libertad de expresión”. Todo esto era previsible y, por tanto, evitable con antelación si los patrocinadores occidentales de Ucrania, como Polonia, se hubieran preocupado lo suficiente de las advertencias realistas de Rusia como para evitar preventivamente esta situación presionando a los dirigentes de ese país después de Maidan para que dieran marcha atrás a sus políticas etnofascistas. En lugar de ello, esos mismos patrocinadores pensaron erróneamente que podían convertir en armas esas tendencias ideológicas contra la prominente minoría rusa de Ucrania, ignorando descuidadamente el riesgo que esto supondría inevitablemente para los polacos y otros.

Sin embargo, esta toma de conciencia, largamente esperada, no debe interpretarse como una señal de que el enfoque de Polonia hacia Ucrania vaya a cambiar significativamente, ya que Varsovia sigue teniendo la intención de tratar a Kiev como su socio menor en la “Iniciativa de los Tres Mares” (3SI) que el líder de la CEE está reuniendo constantemente en toda la región. A pesar de reivindicar involuntariamente a su rival ruso y, por lo tanto, de demostrar por defecto que los que cuestionaron las afirmaciones del Kremlin todos estos años estaban equivocados, Polonia no tiene ningún interés en mejorar las relaciones con Moscú, a pesar de que esto sería el curso de acción más pragmático. A Polonia le resultará difícil defenderse de la actual guerra híbrida conjunta de Estados Unidos y Alemania mientras libra sus propias guerras híbridas contra Bielorrusia y Rusia.

Esta predicción habla de la terquedad contraproducente de la política exterior polaca contemporánea, por la que el país seguirá provocando a Rusia por principio, a pesar de que esto distrae su capacidad de defenderse de amenazas más apremiantes procedentes de sus “aliados” occidentales nominales.

La falta de pragmatismo, influenciada por las políticas ideológicas (políticamente rusófobas) del país, está poniendo en peligro los intereses polacos dentro de su “esfera de influencia” en Ucrania, como demuestra el último informe parlamentario sobre la grave situación a la que se enfrentan sus compatriotas allí, y está empeorando su situación de seguridad interna al pretender que Rusia representa una amenaza mayor que el condominio estadounidense-alemán. Polonia seguirá en peligro si no se corrige el rumbo.

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