Tres escándalos de la ONU revelan el alcance de la injerencia en Etiopía

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


A continuación se presenta un resumen conciso de cada escándalo, tras el cual se compartirán algunas ideas y propuestas estratégicas.

Uno de los medios a través de los cuales Estados Unidos está librando su guerra híbrida contra Etiopía es a través de funcionarios corruptos de la ONU. Tres escándalos recientes exponen el alcance de esta campaña de intromisión sin precedentes. Merece la pena examinarlos para comprender mejor los mecanismos en juego, el impacto que han tenido en el intento de moldear la dinámica del conflicto interno de Etiopía y la respuesta del gobierno objetivo. A continuación se presenta un resumen conciso de cada escándalo, tras el cual se compartirán algunas ideas y propuestas estratégicas.

1. Camiones de ayuda alimentaria desaparecidos

428 camiones del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (UNWFP) no regresaron de sus misiones de ayuda en la región norte de Tigray. Hay sospechas creíbles de que el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), de carácter terrorista, se apoderó de estos bienes materiales para utilizarlos en el transporte de sus combatientes por la zona de guerra. En lugar de llamar la atención sobre cómo este robo agrava la situación humanitaria en esa parte del país, la ONU ha tratado de esconderlo bajo la alfombra y echar la culpa de la temida hambruna a lo que, según ellos, es el bloqueo de la región por parte de las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía (FDN). Esta observación da crédito a la afirmación de Addis Abeba de que la ONU no sólo está apoyando materialmente al TPLF con el poco convincente pretexto de la negligencia y las prioridades equivocadas, sino que en realidad está armando este escándalo para desacreditar al gobierno etíope.

2. Funcionarios de la ONU expulsados

Harto de la intromisión que los funcionarios humanitarios corruptos han llevado a cabo en el país con impunidad hasta ese momento, el gobierno etíope expulsó a siete de esos funcionarios y exigió su sustitución por personal neutral y más competente. En lugar de cumplir con el derecho internacional y deferir al derecho de los Estados miembros a tal medida, la ONU se defendió agresivamente presentándose como por encima de la ley sobre la base de que sólo se aplica a los representantes de los demás Estados miembros y no del organismo mundial. Esta acción arrogante pretendía desprestigiar a Etiopía como un supuesto “Estado delincuente” para avivar el fuego de la guerra informativa contra el país con el fin de avanzar en el complot cada vez más evidente de aislarlo de la comunidad internacional como otra forma de presión contra su gobierno.

3. Grabaciones filtradas sobre parcialidad

La jefa de la Agencia de la ONU para la Migración en Etiopía, Maureen Achieng, fue destituida después de que salieran a la luz unas grabaciones filtradas en las que se quejaba, durante una entrevista, de que algunos de sus colegas en el país eran parciales y apoyaban al TPLF. Este escándalo confirmó lo que el gobierno etíope había dicho recientemente, a saber, que funcionarios corruptos de la ONU se inmiscuyen en el país. Esto es contrario a la misión del organismo mundial, tanto en general como en lo que respecta a sus acciones humanitarias en regiones desgarradas por el conflicto como Tigray. Sugiere que existe una élite tecnocrática antietíope en puestos importantes de la ONU que abusa de su autoridad y de la percepción pública de su neutralidad para promover una agenda ulterior. No está claro hasta dónde llega la jerarquía ni quién más está implicado, pero, no obstante, ha puesto de manifiesto la intromisión de la ONU en Etiopía.

La siguiente visión estratégica se deriva de estos tres escándalos examinados:

1. El “imperialismo humanitario” de la ONU

Este concepto se refiere a la explotación de pretextos humanitarios para avanzar en los objetivos imperialistas y es precisamente lo que están promoviendo los funcionarios corruptos de la ONU relacionados con los escándalos mencionados. La difícil situación humanitaria en Tigray, causada no por el ENDF sino por la fabricación deliberada de este escenario por parte del TPLF con el fin de generar más simpatía internacional para su causa, ha sido explotada por la ONU para aumentar la presión sobre el gobierno etíope.

Lo hace a través de la proliferación de narrativas de guerra de información que afirman que las autoridades están matando de hambre a su propio pueblo como parte de una campaña de limpieza étnica moderna, cuando en realidad es el TPLF el que está matando de hambre a los habitantes de la región bajo su ocupación. Esta falsa representación de la realidad se recicla en el ecosistema de desinformación para impulsar una “intervención humanitaria”.

2. Acusaciones falsas de Estado Delicuente

Uno de los propósitos del “imperialismo humanitario” de la ONU es calificar erróneamente a los gobiernos seleccionados como “estados delincuentes” que supuestamente violan la carta del organismo mundial a expensas de los derechos humanos de sus ciudadanos. Etiopía no está haciendo nada de eso y en realidad está cumpliendo estrictamente el derecho internacional en todas sus acciones, tanto nacionales en términos de su conflicto antiterrorista con el TPLF como internacionales cuando se trata de responder a las campañas de intromisión de los funcionarios corruptos de la ONU, pero esos mismos funcionarios han tratado de pintar una imagen completamente diferente a través de la guerra de la información.

Presentar falsamente a Etiopía como un “Estado delincuente” es un medio para preparar el caso para una campaña de presión más agresiva que podría incluir una intromisión más directa, sanciones e incluso amenazas militares.

3. Las “conspiraciones” son reales

La palabra “conspiración” suele ser objeto de burla, pero eso no significa que las conspiraciones no sean reales. Antes de que se produjeran los tres escándalos examinados, muchos podrían haberse burlado de las afirmaciones de que funcionarios corruptos de la ONU se inmiscuirían tan descaradamente en un Estado miembro con pretextos humanitarios, pero eso es exactamente lo que han hecho en Etiopía, como ya se ha demostrado. Ninguna persona honesta puede negar que la ONU se desacreditó a sí misma con lo que hizo, pero todavía hay quienes se aferran desesperadamente a describir estos hechos como las llamadas “teorías de la conspiración” con la última esperanza de poder manipular las percepciones en su apoyo. Esta observación habla de su deshonestidad, así como de la confianza condescendiente que tienen en la ignorancia de su público. Realmente parecen creer que repetir una mentira suficientes veces puede engañar a los demás para que asuman que hay algo de verdad en ella.

Teniendo en cuenta todo esto, he aquí tres propuestas sobre lo que debería hacerse:

1. Continuar exponiendo la intromisión de la ONU

Etiopía tiene una experiencia tan amplia de primera mano con la intromisión de la ONU que debe seguir sacando a la luz todas sus maquinaciones con el fin de informar al mundo. En ningún caso debe dar un paso atrás por mucho que se le presione después de haber cruzado ya el Rubicón al expulsar a esos siete funcionarios corruptos. Etiopía no está en contra de la ONU; al contrario, apoya firmemente a la ONU tal y como la concibe la carta del organismo mundial. A lo que el país se opone es al secuestro de esta noble organización por parte de una cábala de personajes influyentes movidos por intereses ideológicos y estratégicos que abusan de su autoridad de una forma sin precedentes. Educando al mundo sobre lo que está ocurriendo, Etiopía puede promover una investigación internacional sobre esta conspiración literal para liberar a la ONU de las garras de quienes la han capturado.

2. Trabajar estrechamente con Rusia y China

Etiopía no puede educar al mundo por sí sola debido a su limitada influencia y recursos, por lo que debe colaborar estrechamente con Rusia y China para este fin. Estos países simpatizan con su lucha y, por tanto, pueden cooperar con ella para dar a conocer al máximo la campaña de intromisión de la ONU en el país. Sus medios de comunicación y grupos de reflexión son mundialmente conocidos y llegan a una audiencia mucho mayor de lo que podría llegar a ser la de Etiopía.

Como socios cercanos del país, deberían trabajar codo con codo con él para amplificar las acusaciones de Addis Abeba contra la ONU, defender a Etiopía de la despiadada campaña de guerra informativa que se está librando contra ella, y presionar al organismo mundial para que investigue estos escándalos y se reforme. Esta es la única manera realista de hacer que esos entrometidos rindan cuentas.

3. Traer la rendición de cuentas a la ONU

Por último, el objetivo último de las dos propuestas anteriores es exigir responsabilidades a los funcionarios corruptos de la ONU, lo que puede lograrse si los socios de etiopía del CSNU, Rusia y China, piden oficialmente una investigación. Aunque sus tres homólogos occidentales probablemente sabotearán cualquier intento de iniciarla, ellos, Etiopía y los demás países que están justamente preocupados por lo que se acaba de exponer podrían trabajar juntos por su cuenta para recopilar informes detallados sobre todo. Sus conclusiones podrían presentarse en la Asamblea General de la ONU (AGNU) y difundirse ampliamente a través de los activistas de los países participantes (incluidos los de las redes sociales), los medios de comunicación y los grupos de reflexión. El objetivo es lograr un cambio significativo de una forma u otra, con la esperanza de garantizar que no vuelvan a producirse estos abusos contra ningún otro país.


Conclusiones

Los funcionarios corruptos de la ONU han sido convertidos en armas como proxies de la guerra híbrida estadounidense contra Etiopía. Su abandono del deber es peligroso por el impacto desestabilizador que han tenido al intentar moldear el curso de los acontecimientos en el conflicto de ese país. Etiopía está prestando un servicio a la comunidad internacional al sacar a la luz esta campaña con la esperanza de que el organismo mundial pueda liberarse finalmente de las fuerzas que lo han secuestrado. Rusia y China comparten el noble objetivo de Etiopía y, por tanto, pueden desempeñar un papel destacado en su ayuda.

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