La crisis migratoria del este de Polonia tiene un efecto psicológico en su población

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


Lo que sigue son cinco observaciones sobre cómo toda esta situacion ha infundido miedo y furia en los corazones de tantos polacos.

A lo largo de los meses se ha escrito mucho sobre las posibles razones de la crisis migratoria a la que se enfrenta actualmente Polonia por parte de Bielorrusia, donde varias decenas de miles de migrantes, en su mayoría musulmanes, han intentado cruzar su frontera desde principios de año. Varsovia afirma que su vecino está librando una “guerra híbrida” contra ella como castigo por las sanciones occidentales contra Minsk, mientras que esta última dice que es inocente y que no tiene ningún papel en la facilitación de este proceso.

Sea cual sea la verdad, es importante reconocer el efecto psicológico que esta crisis migratoria tiene en la población polaca. Esto es especialmente relevante después de que el lunes se revelaran pruebas de vídeo que indican que una caravana masiva sin precedentes de varios miles de migrantes se está preparando para asaltar la frontera. Lo que sigue son cinco observaciones sobre cómo todo esto ha infundido miedo y furia en los corazones de muchos polacos.

1. Polonia es un país muy homogéneo desde el punto de vista étnico y religioso

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el reconstituido Estado polaco ha permanecido muy homogéneo desde el punto de vista étnico y religioso. Las imágenes de inmigrantes civilizadamente disímiles que inundan el país asustan a muchos polacos que temen que estos extranjeros supongan una amenaza para su cultura. Esto es especialmente cierto después de que los medios de comunicación polacos informaran a su población a partir de 2015 de los problemas que tienen muchos Estados de Europa Occidental que favorecen la inmigración para asimilar e integrar a estos “recién llegados”.

2. La sociedad se inclina por los conservadores a pesar de las recientes divisiones

Polonia está actualmente dividida entre dos bandos muy apasionados, el conservador y el liberal, con el primero casi ganando por poco las elecciones del año pasado. Aunque la sociedad sigue dividida, en general se inclina por los conservadores, y la gente de este talante suele oponerse en principio a la inmigración masiva. Esto significa que las respectivas políticas de Europa Occidental no son realmente populares en Polonia. La mayoría de los polacos no quieren sufrir las consecuencias sociopolíticas que tienen sus vecinos, comparativamente más liberales.

3. Preocupación por una ola de delincuencia impulsada por los inmigrantes

Recordando lo que se ha escrito anteriormente sobre la conciencia de los polacos de las dificultades de sus vecinos liberales para asimilar e integrar la afluencia masiva de migrantes civilmente disímiles que aceptaron a partir de 2015, es comprensible que estén preocupados por una ola de delincuencia impulsada por los migrantes. La mayoría sabe que la gran mayoría de estos inmigrantes no quiere quedarse en Polonia, pero temen que infrinjan violentamente todo tipo de leyes en su tránsito por el país de camino a Europa Occidental.

4. Polonia se siente presionada por Oriente y Occidente

Desde la perspectiva polaca, el país está siendo presionado simultáneamente por el Este y el Oeste. El primero es la fuente de esta crisis migratoria, mientras que el segundo no apoya las políticas proactivas del Estado destinadas a defenderse de esta afluencia que muchos polacos consideran una invasión extranjera no convencional. Por lo tanto, es comprensible que la población se sienta impulsada a recordar momentos desafortunados similares en el pasado de su país en los que tal presión simultánea terminó en tragedia.

5. Vuelve la mentalidad de asedio de la sociedad

Partiendo de la observación anterior, la mentalidad de asedio histórica de la sociedad polaca corre el riesgo de regresar. Lo que se quiere decir con esto es que la población se ha sentido tradicionalmente amenazada desde todas las direcciones. Este sentimiento se redujo en gran medida tras el fin del comunismo y, sobre todo, después de la entrada de Polonia en la UE, pero está volviendo con fuerza tras la presión simultánea que sienten los polacos desde el Este y el Oeste sobre un tema tan sensible y estrechamente relacionado con su identidad.  


Teniendo en cuenta todo lo anterior, se puede concluir que esta crisis migratoria impacta de forma desproporcionada en la psicología de los polacos mucho más que en la de la mayoría de los demás europeos, que han vivido situaciones mucho peores desde 2015. Esto se debe a la homogeneidad étnico-religiosa de la sociedad y a la importancia popular de conservar sus características únicas que llenan de orgullo a muchos de sus miembros. Sienten que su identidad se ve amenazada por esta afluencia sin precedentes de inmigrantes civilmente distintos.

En respuesta, Polonia ha seguido desafiando las exigencias de la UE sobre las cuotas de migrantes y se ha comprometido a construir un muro fronterizo a lo largo de más de la mitad de su frontera con Bielorrusia para el próximo verano. Aunque la sociedad sigue dividida por cuestiones políticas internas, la política defensiva proactiva del Estado contra esta invasión extranjera no convencional es realmente popular. Si la crisis migratoria no se controla pronto y se intensifica la presión de Oriente y Occidente, la mentalidad de asedio de los polacos tendrá consecuencias imprevisibles.

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