EEUU corre el riesgo de convertir a Etiopía en un enemigo con sus últimas provocaciones

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


El “imperialismo humanitario”, la guerra de la información y la militarización de los instrumentos económicos y financieros son los medios para lograr este fin.

Estados Unidos y Etiopía son aliados desde hace años, pero el primero corre el riesgo de convertir al segundo en enemigo con sus últimas provocaciones. El presidente estadounidense, Joe Biden, no sólo ha ignorado el llamamiento público del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, para que detenga su guerra híbrida contra la nación del Cuerno de África, sino que su gobierno también ha criticado a Etiopía por su decisión de expulsar a 7 funcionarios de la ONU a los que acusó de apoyar al Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF), que Addis Abeba considera terroristas.

Para empeorar las cosas, se teme que Estados Unidos pueda revocar el acceso libre de impuestos de Etiopía a su mercado a través de la Ley de Crecimiento y Oportunidad de África (AGOA). Además, un denunciante de Facebook declaró que la plataforma fomentaba la violencia étnica en Etiopía, lo que puede interpretarse como un eufemismo en apoyo de las falsas afirmaciones de Estados Unidos de que el gobierno está llevando a cabo una limpieza étnica en la región de Tigray. Justo después, la CNN informó de que Ethiopian Airlines introdujo ilegalmente armas de contrabando desde la vecina Eritrea para utilizarlas en ese conflicto.

La impresión que se lleva cualquier observador objetivo es que Estados Unidos está intensificando su actual guerra híbrida contra Etiopía. Washington quiere que Addis Abeba haga concesiones políticas unilaterales hacia el TPLF a cambio de alivio de la presión, pero esto sería en realidad un adelanto del juego final previsto por Estados Unidos de llevar a cabo eventualmente un cambio de régimen allí o “balcanizar” el país. El “imperialismo humanitario”, la guerra de la información y la militarización de los instrumentos económicos y financieros son los medios para conseguir este fin.

Las últimas provocaciones pretenden empeorar la situación en Etiopía. Si se revoca el acceso del país a la AGOA, la economía podría resentirse. Esto, a su vez, podría empujar a la población, cada vez más desesperada, a amotinarse violentamente contra su gobierno o incluso a dejarse engañar por terroristas como el TPLF para tomar las armas contra él. En otras palabras, EE.UU. espera provocar más disturbios en el país en cuestión a través de estos medios indirectos, con el fin de promover los objetivos políticos de su aliado el TPLF.

La segunda provocación relativa a Facebook tiene por objeto impulsar una censura más estricta en esa plataforma, en particular en este contexto contra quienes plantean la verdad sobre lo que está ocurriendo en Etiopía. Dado que el gobierno de Estados Unidos acusa a su homólogo etíope de llevar a cabo una limpieza étnica en ese país, cualquiera que desmienta esta afirmación con hechos podría ver restringida su cuenta o incluso prohibida si Washington se sale con la suya. Con ello se pretende controlar la narrativa, lo que también ayuda al TPLF.

La última provocación podría sentar las bases para imponer sanciones a Ethiopian Airlines. Esto no sólo perjudicaría el prestigio de los etíopes, sino que también podría acarrear fuertes costes a la compañía. No está claro cómo funcionaría esto en la práctica, pero no cabe duda de que EE.UU. está construyendo el caso para ese escenario a través de su proxy CNN. Los países que apoyan al TPLF podrían prohibir a Ethiopian Airlines volar a través de su espacio aéreo con supuestos “pretextos humanitarios” en “protesta” por su supuesto contrabando de armas.

Todas estas últimas provocaciones, ya sean individuales pero especialmente en conjunto, corren el riesgo de convertir a Etiopía en un enemigo. Esto es contraproducente para los intereses nacionales objetivos de Estados Unidos, ya que no hay ninguna explicación razonable de por qué está apuñalando por la espalda a su aliado de esta manera. El primer ministro Abiy advirtió en su carta pública al presidente Biden el mes pasado que esto podría deberse a la influencia del TPLF y sus grupos de presión aliados, pero también podría ser el resultado de la obsesiva perspectiva de suma cero de Estados Unidos en su Nueva Guerra Fría con China.

China es el principal socio de desarrollo de Etiopía, pero no es el único. Los estadounidenses y otros también son muy importantes para su economía. Además, el primer ministro Abiy está liberalizando todo desde que asumió el cargo y abriendo así más oportunidades de inversión extranjera para todos. Sin embargo, al igual que Estados Unidos ha presionado a otros países para que reduzcan sus vínculos con China, si no los cortan por completo, también podría estar intentando imponer esta política a Etiopía, aunque de forma mucho más extrema.

En lugar de aceptar que Estados Unidos y China pueden entablar una competencia económica amistosa entre sí en Etiopía que, en última instancia, beneficiaría al pueblo de ese país, la facción neoconservadora de las burocracias militares, de inteligencia y diplomáticas permanentes de Estados Unidos (“estado profundo“) parece haber convencido a los responsables de la toma de decisiones de que este escenario mutuamente beneficioso es imposible. Eso explicaría por qué Estados Unidos está haciendo todo lo posible para castigar a Etiopía por no someterse a las exigencias de su “aliado” de reducir drásticamente o cortar directamente sus vínculos con China.

Estas demandas no siempre han sido comunicadas públicamente, pero pueden ser fuertemente implícitas teniendo en cuenta cómo los EE.UU. han llevado a cabo su política exterior desde la época del ex presidente estadounidense Donald Trump. Su exsecretario de Estado adjunto para los africanos, que también fue embajador en Etiopía bajo los presidentes Clinton y Bush hijo, Tibor Nagy, tuiteó recientemente lo siguiente:

El agresivo vuelo de aviones de China sobre Taiwán debería ser una alarma para África. Los bullies de países son más peligrosos que los bullies de personas. Cuidado con su arrogancia hegemónica. África es la casa del tesoro del siglo XXI y debería beneficiar a los africanos”.

El autor de este artículo le respondió de la siguiente manera:

Dice un ex funcionario estadounidense, cuyo país sanciona a #Etiopía por su #GuerraDelTerror contra el #TPLF, Aunque tienes razón, los bullies de países son más peligrosos que los bullies de personas, pero es a #EstadosUnidos a quien #África tiene que temer, no a #China. Cuidado con la arrogancia hegemónica de EEUU”.

Está claro que el Sr. Nagy quería hacer alarde de miedo a China entre su gran número de seguidores africanos, incluidos los de Etiopía, país en el que prestó servicio anteriormente. Es de suponer que tuiteaba a título privado, pero teniendo en cuenta que fue funcionario hasta enero de este año, se puede intuir que representa fielmente la línea de pensamiento que está dominando la política de Estados Unidos hacia el continente y especialmente hacia Etiopía.

Lo que resulta tan irónico de su mensaje manipulador es que, en realidad, es Estados Unidos quien hace exactamente lo que afirma falsamente que está haciendo China. En concreto, se trata de una weaponization (usar como arma) de los instrumentos económicos y financieros por parte de Estados Unidos, como demuestran sus sanciones contra Etiopía (tanto las existentes como las potenciales), así como su amenaza de revocar el acceso del país a la AGOA. Si Estados Unidos no cambia pronto el rumbo de su política contraproducente, convertirá a Etiopía en un enemigo y la empujará a los brazos del rival chino de Estados Unidos.

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