La dimensión económica de la guerra híbrida estadounidense contra Etiopía

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


El FMI ya ha sido explotado por Estados Unidos con fines de guerra híbrida relacionados con la dimensión económica de esta campaña no convencional contra Etiopía.

La guerra híbrida estadounidense contra Etiopía tiene múltiples facetas, pero uno de sus componentes más cruciales es la dimensión económica. El juego final consiste en utilizar medios económicos para promover fines políticos, en particular el escenario bosnio de dividir internamente de facto el país mediante la imposición de una “solución” similar a la de los Acuerdos de Dayton en su operación antiterrorista en curso en la región norteña de Tigray.

El modus operandi se basa en las sanciones existentes, en las recientes amenazas de promulgar más de estos castigos, en la especulación creíble de negar a Etiopía el acceso al mercado estadounidense excluyéndola de la Ley de Crecimiento y Oportunidad en África (AGOA), y en la última provocación del FMI, influenciado por Estados Unidos, de negarse a publicar una previsión de crecimiento para el país durante los próximos cuatro años con la intención implícita de disuadir la inversión extranjera en su economía durante ese período.

Todo ello tiene como objetivo ejercer una inmensa presión sobre el pueblo etíope con la expectativa de que se vuelva cada vez más contra su gobierno por desesperación y así, de una forma u otra, conseguir que éste capitule ante las exigencias políticas externas que se le imponen, posiblemente a través de disturbios violentos o incluso que algunos de ellos se unan a grupos terroristas en otras partes del país fuera de Tigray. Sin embargo, es el último movimiento del FMI el que debe analizarse más a fondo para comprender mejor el ritmo al que se desarrolla este escenario. Tom Collins escribió un artículo perspicaz al respecto para el medio de comunicación online African Business, titulado “‘Bad sign’ as IMF withholds Ethiopia growth forecast“. Destaca que sólo Afganistán, Libia y Siria fueron excluidos de su último informe, una observación que dice mucho de su intención.

Collins también recordó a los lectores cómo el Gobierno de Etiopía (GOE) “solicitó al FMI un nuevo acuerdo en septiembre para reestructurar casi 30 billones de dólares de deuda externa, y espera la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI para los desembolsos del Servicio de Crédito Ampliado y del Servicio Ampliado del Fondo”. Aunque cita a un experto que predice que sería obviamente un éxito para el país si puede lograr ese acuerdo en el primer semestre del próximo año, ese escenario, en el mejor de los casos, no debe darse por sentado.

La razón por la que los observadores deben ser cautelosos es porque el FMI ha demostrado recientemente que es susceptible a la influencia estadounidense cuando se trata de armar su ayuda financiera a otros países. Prueba de ello es su decisión de finales de agosto de suspender el acceso de Afganistán a los fondos tras la toma del poder por los talibanes.

Aunque el grupo no es reconocido por ningún país como los líderes formales de su patria y siguen siendo designados como terroristas, son sin embargo los líderes de facto de Afganistán y están siendo comprometidos de forma pragmática por las principales potencias, incluido Estados Unidos. Washington quiere utilizar su influencia sobre el FMI para presionar a los talibanes para que lleven a cabo diversas reformas, sabiendo muy bien que el país tendrá dificultades para evitar su inminente crisis humanitaria sin acceso a los recursos de la institución financiera. Independientemente de la opinión personal de cada uno sobre los dirigentes de facto de ese país, el hecho inequívoco es que Estados Unidos está utilizando el FMI como arma con fines políticos, con el grave riesgo de agravar la crisis humanitaria de Afganistán. En otras palabras, realmente no le importa ayudar a las personas desesperadas, sino que las considera peones en un tablero geopolítico mayor.

Esta idea es extremadamente relevante para Etiopía, ya que Estados Unidos podría tratar de replicar pronto en ese país del Cuerno de África un escenario similar al que está avanzando actualmente en el país del centro-sur de Asia. Para explicarlo, la posible negativa del FMI a llegar a un acuerdo con Etiopía podría basarse falsamente en pretextos humanitarios fabricados si la campaña de guerra informativa de EE.UU. contra ese país se intensifica en el futuro próximo.

El mismo hecho de que se haya negado a publicar una previsión de crecimiento sugiere que el FMI ya se está inmiscuyendo en Etiopía, aunque sea de forma indirecta. El informe de Collins citaba a un experto que observaba que “incluso para países en conflicto como Somalia o Sudán del Sur las proyecciones están disponibles. Eso puede frenar a los inversores y, en consecuencia, las divisas que tanto se necesitan”.

Lo que esto significa es que el FMI aplicó deliberadamente un doble rasero a Etiopía al tratarla como un país aún más conflictivo que esos dos Estados comparativamente más inestables, equiparándola así a Afganistán, Libia y Siria. Esta es una valoración objetivamente inexacta y contraria a los hechos. Sólo la región de Tigray y las partes de las regiones de Afar y Amhara que el TPLF invadió durante el verano están sufriendo un conflicto armado. El resto de Etiopía es estable. Comparar a Etiopía con esos tres estados mucho más conflictivos basándose únicamente en el conflicto contenido en su norte y negarse así a publicar una previsión de crecimiento para todo el país en los próximos cuatro años es deshonesto. Demuestra que el FMI ya ha sido explotado por EE.UU. con fines de guerra híbrida relacionados con la dimensión económica de esta campaña no convencional contra Etiopía.

Estados Unidos pretendía señalar a Etiopía que su posible acuerdo de deuda con el FMI no puede darse por sentado, sino que una de las formas de aumentar las probabilidades de que se cierre es capitular políticamente ante el escenario de Bosnia, pues de lo contrario su economía será atacada sin piedad en el futuro próximo. No es difícil imaginar lo que podría seguir en el caso de que Estados Unidos armara aún más al FMI consiguiendo que suspendiera los tratos con Etiopía, al igual que ya consiguió que lo hiciera con el Afganistán dirigido por los talibanes.

Esto probablemente iría acompañado de la exclusión del país de la AGOA y de más sanciones estadounidenses, lo que tendría el efecto acumulativo de aplastar su economía y, por lo tanto, de hacer avanzar el escenario antigubernamental sobre el que se advirtió anteriormente en este análisis. Además, también podría suponer un duro golpe para los intereses chinos en el país, así como en toda África.

A este respecto, Etiopía es uno de los principales socios de China en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) en África. Los dos países son socios estratégicos integrales, y las inversiones chinas han sido cruciales para el ascenso de Etiopía en los últimos años. El llamado “siglo asiático” liderado por China es inextricable de un “siglo africano” debido a la compleja y mutuamente beneficiosa interdependencia económica entre ambos.

China no puede seguir creciendo sin África y viceversa, por lo que la guerra híbrida estadounidense contra Etiopía puede conceptualizarse como una parte fundamental de su mucho más amplia guerra híbrida contra China en la Nueva Guerra Fría. Aplastar económicamente a Etiopía por los medios que se han advertido en este análisis tendría también un impacto directo sobre los intereses chinos, especialmente si la Guerra Híbrida estadounidense contra Etiopía se reproduce posteriormente y se libra contra los demás socios africanos del BRI.

La República Popular nunca abandonará a su aliado del Cuerno de África, pero tampoco puede subvencionar por completo su economía durante este tiempo potencialmente próximo de crisis sin precedentes, ni Etiopía querría hacerse totalmente dependiente de un solo socio, ya sea China o cualquier otro. EE.UU. espera poner a estos socios estratégicos integrales en un dilema en el que se presione simultáneamente a China para que subvencione de forma poco realista la economía etíope por necesidad estratégica, al tiempo que se ejerce una presión similar sobre Etiopía para que evite de forma preventiva una dependencia potencialmente desproporcionada de China. Cabe esperar que los gestores de la percepción Americanos se pongan a trabajar en la manipulación de la narrativa para provocar la desconfianza entre ambos con la intención de añadir una dimensión antichina a los disturbios contra el gobierno.

Esta perniciosa estrategia requiere una coordinación y planificación avanzadas entre China y Etiopía para evitar el peor de los escenarios, y sería prudente que esas discusiones comenzaran lo antes posible a puerta cerrada por si acaso, porque la dimensión económica de la Guerra Híbrida estadounidense podría acelerarse pronto fuera de todo control.

Esto no quiere decir que vaya a suceder, sino que no se puede descartar cómodamente en este momento teniendo en cuenta la señal hostil del FMI hacia Etiopía tras negarse a publicar una previsión de crecimiento para ella debido a lo que son indudablemente razones subjetivas relacionadas con la imposición deliberada de un doble rasero con fines ulteriores, como se ha explicado. Estados Unidos está cada vez más desesperado por ampliar su guerra híbrida contra Etiopía después de que el frente del norte haya sido contenido en gran medida, por lo que espera provocar un conflicto a nivel nacional por medios económicos.

Esta visión estratégica permite llegar a varias conclusiones. En primer lugar, Estados Unidos está armando instituciones financieras como el FMI para chantajear a los países con la espada de Damocles de una crisis humanitaria intensificada, como está haciendo actualmente contra el Afganistán dirigido por los talibanes, a menos que capitulen a sus exigencias políticas.

En segundo lugar, esto confirma que Estados Unidos no es sincero cuando comparte su preocupación por este tipo de crisis, que a veces es responsable de empeorar deliberadamente con fines ulteriores. En tercer lugar, Etiopía esta siendo preparada para ser el objetivo de esta estrategia de guerra híbrida.

En cuarto lugar, las posibles consecuencias económicas podrían desestabilizar todo el país y empeorar así su situación de seguridad interna. Y quinto, dado que todo esto está posiblemente relacionado con la Guerra Híbrida estadounidense contra China, Etiopía debería coordinar estrechamente planes de respaldo realistas con su socio del BRI.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create your website with WordPress.com
Get started
%d bloggers like this: