La oferta de EEUU de convertir a Brasil en socio global de la OTAN si prohíbe a Huawei no beneficiará al país sudamericano

Escrito por Andrew Korybko via CGTN


El viaje del asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, a principios de esta semana se vio empañado por la polémica después de que el periódico Folha de S. Paulo informara de que ofreció al país la posibilidad de convertirse en socio de la OTAN a cambio de prohibir a Huawei su mercado de 5G.

Según el medio, el gobierno brasileño está dividido sobre el asunto y aún no se ha tomado ninguna decisión con respecto a la aceptación de la oferta estadounidense. Hay varias razones de peso por las que Brasil no se beneficiaría si prohibiera a Huawei para convertirse en socio de la OTAN.

Aunque Brasil ha mantenido tradicionalmente unos estrechos lazos con Estados Unidos, éstos se han tensado bajo las últimas administraciones. Edward Snowden reveló que Estados Unidos espió a la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff, que posteriormente fue destituida en el marco de la investigación anticorrupción ahora conocida como “Operación Lavado de Autos”. Su predecesor, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue encarcelado anteriormente por cargos de corrupción relacionados. Los periodistas brasileños descubrieron que esta campaña podría estar relacionada con Estados Unidos.

Esta guerra híbrida contra Brasil, como se denomina popularmente hoy en día entre muchos miembros de la oposición, despejó el camino para que el actual presidente Jair Bolsonaro llegara al poder como candidato “tapado”. Bolsonaro lanzó una retórica demagógica contra China durante la campaña electoral, pero desde entonces ha practicado una política pragmática para mantener los estrechos lazos comerciales, de inversión y tecnológicos de Brasil con China tras su llegada al poder.

Estados Unidos no está satisfecho con su política, ya que considera que las relaciones de cualquier país con China forman parte de un juego de suma cero.

El ex secretario especial de Asuntos Estratégicos de Brasil, Hussein Kalout, advirtió a sus compatriotas de que no debían ser presionados para elegir entre China y EEUU en su artículo del mes pasado para “Americas Quarterly” titulado “¿Cómo navegará Brasil la rivalidad entre EEUU y China?”. Se trata de una lectura muy perspicaz sobre el acto de equilibrio de Brasil entre ambos países.

Kalout concluye que “La mejor estrategia, y la que respeta el interés nacional brasileño, es sin duda la que implica una relación equilibrada entre Estados Unidos y China”.

Esto se debe a que Estados Unidos no siempre ha tratado a Brasil como un socio igualitario ni le ha dado poder en la escena mundial, a diferencia de China, que ha mostrado el máximo respeto por él. Además, el escándalo de espionaje de la década pasada hace que sea especialmente atroz que Estados Unidos siga afirmando que Huawei es secretamente una fachada de la inteligencia china después de que Washington fuera sorprendido con las manos en la masa haciendo exactamente lo que acusa a China de tramar.

En cambio, los lazos chino-brasileños son excelentes. China sigue siendo el principal socio comercial de Brasil, y el gigante sudamericano aprobó a mediados de julio la fase 3 de ensayos clínicos de una tercera vacuna desarrollada por China. La plataforma de inteligencia empresarial BNamericas publicó la semana pasada un artículo titulado “Brasil se convierte en destino clave para las inversiones chinas” que cita un reciente informe del director de investigación del Consejo Empresarial China-Brasil, Tulio Cariello, quien escribió que “Brasil se está convirtiendo en un centro de gravedad chino tanto en América Latina como en Sudamérica”.

Estados Unidos es consciente de que la creciente fuerza de los lazos chino-brasileños sirve de baluarte a las intenciones hegemónicas de Washington contra el gigante sudamericano, por lo que quiere alterar el equilibrio del país a toda costa.

Es de suponer que está decepcionado porque el presidente Bolsonaro, que es ampliamente considerado como un líder muy pro-estadounidense, mantuvo en gran medida el curso de sus predecesores al continuar cultivando excelentes lazos con China. Al colgar la zanahoria de una asociación con la OTAN a cambio de la prohibición de Huawei, Estados Unidos espera tener éxito en el empeoramiento de las relaciones chino-brasileñas.

Esto es un delirio porque Brasil no tiene intereses legítimos en asociarse con la OTAN. Sus amenazas a la seguridad son sobre todo las no convencionales relacionadas con la deforestación en el Amazonas, el tráfico de drogas y de personas y la inmigración ilegal. Por lo tanto, Brasil apenas ganaría nada con esta asociación, y mucho menos después de cumplir la supuesta condición previa de Estados Unidos de prohibir a Huawei y, en consecuencia, arruinar las relaciones con China. Ese resultado inevitablemente resultaría en la plena subordinación estratégica de Brasil a Estados Unidos como el mayor estado vasallo de Washington y, por lo tanto, sería contraproducente.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create your website with WordPress.com
Get started
%d bloggers like this: