La UE debe desconfiar de la propuesta “conversaciones unidas” de Lituania con China

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld


Lituania se comporta como un proxy de Estados Unidos en Europa. Vilnius acepta voluntariamente este papel porque cree erróneamente que es el mejor medio para otorgarse una importancia estratégica desproporcionada en el bloque.

El ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Gabrielius Landsbergis, declaró a finales de la semana pasada a Politico que los Estados de la UE deberían dejar de hablar con China de forma bilateral o a través de formatos regionales como el 16+1 (anteriormente el 17+1 antes de que su país se retirara en mayo) y, en su lugar, adoptar un formato de “conversaciones unidas”. A primera vista, esta propuesta podría no sonar tan mal. Hay una cierta lógica estratégica en que China y la UE se relacionen de esta manera. Sin embargo, la UE debería desconfiar de la propuesta de Lituania porque podría tener intenciones malignas.

Lituania no sólo se retiró del formato de compromiso 17+1 entre los países de Europa Central y del Este (ECE) y China, sino que su parlamento también calificó ese mismo mes de “genocidio” los programas combinados de lucha contra el terrorismo y de formación laboral de China en Xinjiang. Además, Politico señaló que la antigua república soviética intensificó sus relaciones con Taiwán en los últimos meses. Cabe mencionar que Lituania también desempeña un papel activo en los esfuerzos liderados por EEUU para desestabilizar a la vecina Bielorrusia y es antagonista de Rusia.

Este contexto crucial sugiere fuertemente que Lituania se está comportando como un proxy de estadounidense en Europa. Vilnius acepta voluntariamente este papel porque cree erróneamente que es el mejor medio para otorgarle una importancia estratégica desproporcionada en el bloque.

El pequeño país cree que tiene una influencia desmesurada hoy en día por los problemas que está causando en las relaciones de la UE con China, Rusia y Bielorrusia, pero no debería estar orgulloso de esta innoble ambición. Todo el mundo en la UE debería ser consciente del papel desestabilizador que desempeña.

El ministro de Asuntos Exteriores Landsbergis mentía cuando declaraba a Politico que “no son nuestros socios internacionales u otros actores los que nos dividen, sino que nos dejamos dividir cuando hablamos con otros actores internacionales“.

Llevar a cabo la diplomacia internacional a través de formatos bilaterales y regionales no conduce a que los países se dividan, sino que es exactamente lo contrario, ya que acerca a todos. Él, como máximo diplomático de su país, debería saberlo. En cambio, intenta desesperadamente engañar a todo el mundo haciéndole creer que esa diplomacia es perjudicial.

Por lo que parece, Lituania está intentando manipular la predisposición de la UE al multilateralismo para poder inmiscuirse más en las relaciones del bloque con China. Por el momento, Lituania no puede hacer nada significativo para perturbar las relaciones de China con Europa tras retirarse del formato 17+1. Todo lo que puede hacer es agitar a la gente arrojando una combinación de noticias falsas y narrativas temerosas sin fundamento. De hecho, ha perdido la influencia que creía tener con sus acciones irresponsables y contraproducentes.

El plan alternativo de Lituania es, por tanto, engañar a la UE para que abandone el compromiso bilateral y regional con China, de modo que este país báltico pueda recuperar cierta influencia al poder interferir oficialmente en sus vínculos mediante el formato propuesto de “conversaciones unidas”.

Teniendo en cuenta la feroz hostilidad de Vilnius hacia Beijing, que podría estar influenciada por sus patrocinadores en Washington, todos en la UE deberían sospechar de sus planes. No quiere mejorar sus lazos con China, sino empeorarlos secuestrando el formato de “conversaciones unidas”.

Por ejemplo, Lituania podría utilizar ese púlpito de alto nivel para arrojar propaganda sobre Hong Kong, Taiwán y Xinjiang. También podría provocar un incidente diplomático durante las conversaciones, por ejemplo, abandonando a los oradores chinos mientras se dirigen a su audiencia.

Francia y Alemania, a las que el principal diplomático lituano criticó por sus vínculos pragmáticos con China, se horrorizarían ante tales acciones agresivas. Sus legisladores deberían saber que Lituania sólo intenta separarles de China y, por tanto, no deberían caer en esta trampa.

Teniendo en cuenta todo esto, parece convincente que EEUU está empleando a Lituania como su proxy para entrometerse en las relaciones de la UE con China.

Este pequeño país cedió su soberanía estratégica a EEUU porque pensó erróneamente que esto también serviría a sus propios intereses. En cambio, lo único que hizo fue aislar a Lituania del proceso irreversible de mejora de las relaciones entre la UE y China. Nada de lo que haga revertirá esta tendencia. Cuanto más lo intente, más ridícula será Lituania ante el resto del mundo.

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