La cooperación internacional para el desarrollo de China es un éxito rotundo

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld

Uno de los capítulos más significativos del recién publicado libro blanco de China concierne a su apoyo al crecimiento endógeno de los países en vías de desarrollo, lo que contradice de manera crucial la narrativa de guerra de información por parte de EEUU sobre que Pekín está tendiendo “trampas de deuda” a sus socios.

Xinhua informó el domingo que la Oficina de Información del Consejo de Estado de China publicó un libro blanco de 43 páginas sobre “La cooperación internacional al desarrollo de China en la nueva era“, en el que se muestran los sorprendentes éxitos del país en diversos ámbitos. La Nueva Era comenzó tras el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCC) en 2012, después de que el presidente chino, Xi Jinping, diera una perspectiva global a los históricos programas de cooperación internacional al desarrollo de su país mediante la presentación de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) y los planes de Pekín para construir una comunidad global de futuro compartido.

Este periodo de tiempo ha sido monumental para el mundo porque en él se ha establecido lo que el documento describe como “un nivel sin precedentes de interconexión e interdependencia entre países”. China amplió su ideal civilizatorio de promover la armonía universal y las últimas seis décadas de su cooperación internacional al desarrollo existente para asumir el liderazgo como el mayor promotor del mundo de la cooperación Sur-Sur, lo cual es un papel acorde con su condición de mayor país en desarrollo y actor constantemente responsable en los asuntos mundiales.

Los numerosos logros enumerados en el libro blanco son demasiado abundantes para mencionarlos en el presente análisis, pero pueden resumirse en que abarcan todo el espectro de la cooperación entre Estados.

No sólo incluye la esfera tradicional de los proyectos de infraestructuras duras, como ferrocarriles y puertos, sino también las blandas, como los programas de formación profesional, la asistencia sanitaria y la cooperación cultural. Otras dimensiones importantes a destacar son la coordinación de políticas, la promoción de energías limpias, la asistencia humanitaria, el apoyo a la economía digital, la protección del medio ambiente, la asistencia agrícola y la integración institucional, entre otras.

Sobre el último ejemplo mencionado, la integración institucional, cabe destacar el apoyo constante de China a la conectividad regional. La liberalización de los regímenes aduaneros y comerciales, así como el encaje de la BRI por parte de China con las estrategias de desarrollo de los países participantes, ha dado lugar a la creación de nuevas plataformas para facilitarla. Algunos ejemplos destacados de esto en la práctica son los esfuerzos actualmente en curso para vincular la BRI con el programa de la Ruta del Desarrollo de Mongolia, la iniciativa de la Ruta Brillante de Kazajstán, la estrategia de conectividad Europa-Asia de la UE, la visión de Naya (Nuevo) Pakistán de Pakistán y el Plan Maestro de Conectividad de la ASEAN 2025.

En marcado contraste con los EEUU bajo el presidente saliente Trump, China está muy orgullosa de que su cooperación internacional al desarrollo contribuya a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU. Pekín ha ayudado a sus socios del Sur Global a reducir en gran medida la pobreza, a garantizar la seguridad alimentaria, a mejorar sus sistemas sanitarios, a proporcionar una educación de calidad a su población y a apoyar la igualdad de género, entre otros muchos resultados beneficiosos. La República Popular también ayuda a todos sus socios a responder a los retos humanitarios mundiales, como las hambrunas, los riesgos para la salud pública, como la pandemia de COVID-19, y las crisis de migrantes y refugiados.

Uno de los capítulos más significativos del recién publicado libro blanco de China se refiere a su apoyo al crecimiento endógeno de los países en desarrollo, lo que contradice de manera crucial la narrativa de guerra de información de EEUU de que Pekín está tendiendo las llamadas “trampas de la deuda” a sus socios. Por el contrario, China les está ayudando a mejorar su gobernanza, a promover el progreso tecnológico, les está transfiriendo tecnologías avanzadas y está desarrollando sus capacidades profesionales. El país también está educando a la población de sus socios e invitándolos a participar en conferencias y otros eventos persona-a-persona organizados por la República Popular con regularidad.

La impresión que uno recibe tras leer este detallado libro blanco que enumera los numerosos logros de la cooperación internacional al desarrollo de China en la nueva era es que el mayor país en desarrollo del mundo es el socio más fiable de sus homólogos del Sur Global. China comparte desinteresadamente los secretos de sus propios milagros económicos con todos los demás para construir una comunidad global de futuro compartido que mejore la vida de las personas. Es respetuosa con los intereses de sus socios y se adapta con flexibilidad a sus necesidades mediante diversas formas de cooperación. Con el apoyo de China, el Sur Global seguramente seguirá creciendo.

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