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El Comando Sur de los EEUU: Cómo el Pentágono dicta las reglas de América Latina

Escrito por Malayk Mashaev via Geopolitica.ru

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Cómo el Pentágono dicta las reglas de América Latina

El Comando Sur de los Estados Unidos (USSOUTHCOM) es uno de los once Comandos de Combate Conjuntos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos y tiene su sede en Doral, Florida. Cada una de estas formaciones militares tiene su propia área de cobertura (por ejemplo, Rusia está bajo la jurisdicción del Comando Europeo), lo que enfatiza la naturaleza global de los intereses estadounidenses.

La tarea del Comando Sur es preservar y expandir su influencia en la zona de Centro y Sudamérica, el Caribe, sus aguas territoriales, así como buscar la protección militar de los recursos militares estadounidenses en estos lugares. En total, cubre los territorios de 32 países.

Las raíces de esta asociación se remontan a 1903, cuando el gobierno de Estados Unidos presionó a Panamá, habiendo concluido un acuerdo con ellos, según el cual Estados Unidos tiene derechos exclusivos en la zona del Canal de Panamá. Este canal fue un sitio estratégico importante ya que conecta los océanos Atlántico y Pacífico. En 1911, comenzó la construcción de bases, y después de eso, las unidades del ejército estadounidense se ubicaron allí. Para 1943, más de 67 mil militares estaban estacionados aquí, custodiando el canal.

El Comando Sur de los Estados Unidos se reorganizó bajo su nombre actual el 6 de junio de 1963, reflejando el hecho de que es responsable de las operaciones en Centro y Sudamérica (y no en el Caribe como lo era anteriormente).

En 1979, según un nuevo acuerdo entre Estados Unidos y Panamá, el control del territorio fue transferido a este último, pero las tropas estadounidenses estuvieron allí hasta 1999. En 1989 participaron en el derrocamiento del presidente panameño Manuel Noriega, como parte de la Operación Just Cause. Esta operación fue impugnada por la Asamblea General de la ONU, y la mayoría de los países de América Latina, la URSS, Libia y Australia expresaron su descontento.

Actualmente, las principales tareas del Comando Sur de los Estados Unidos son garantizar las operaciones multinacionales y la cooperación de defensa con los países de la región. Están involucrados en la eliminación de las consecuencias de los desastres naturales y también en la lucha contra las enfermedades infecciosas y el tráfico de drogas. Asimismo, el informe sobre la estrategia de operaciones militares del Comando Sur para 2017-2027 incluye la lucha contra las organizaciones terroristas, así como menciona la creciente presencia de China, Irán y Rusia en la región, que desafían a todas las naciones que valoran “la no agresión, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos”.

Varias bases militares están bajo la jurisdicción del Comando Sur de EEUU. Una de ellas es la conocida Guantánamo, ubicada en el territorio arrendado a Cuba en 1903. Por el momento, Cuba está exigiendo la devolución del territorio, a lo que EEUU se niega, desestimando que “el contrato de arrendamiento fue emitido por tiempo indefinido”. La base también alberga una prisión, muchos de cuyos presos se encuentran allí sin cargos formales. Según activistas de derechos humanos, los derechos humanos no se respetan en la prisión y las personas son torturadas y ejecutadas. Barack Obama prometió disolver la prisión durante su primer mandato, pero esta promesa nunca se cumplió.

Otras bases incluyen: Fort Sam en Houston, Texas (cuartel general del Ejército del Sur de los EEUU); la base de la Fuerza Aérea Davis-Montan en Arizona (Cuartel General de la Fuerza Aérea del Sur); la Estación Naval de Mayport en Florida (sede del Comando Sur de la Armada); la base de la Reserva Aérea Homestead cerca de Miami, Florida (Sede Sur del Comando de Operaciones Especiales); la base aérea Soto Kano en Honduras (sede de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo), así como la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF en inglés) en Key West, Florida.

Con respecto a las últimas actividades del Comando Sur (o como es conocido en ingles USSOUTHCOM) desde el inicio de la pandemia, en abril de 2020 Donald Trump anunció que comenzaría una gran operación contra el trafico de drogas en el hemisferio occidental. El objetivo es asociarse con otros 22 países para evitar que los cárteles de la droga se aprovechen de la situación del coronavirus. La tarea del Comando Sur era expandir las operaciones de inteligencia, interceptar y confiscar suministros de drogas.

Es interesante recordar que, en la segunda mitad del siglo XX, la CIA asistió activamente a los representantes de los carteles de la droga en esta región (por ejemplo, en Panamá, durante el mismo operativo “Just Cause”), haciendo la vista gorda a sus crímenes a cambio de información.

En julio, hubo un conflicto entre EEUU y Venezuela por el destructor USS Pinckney, que se acercó demasiado a la costa venezolana. El canciller venezolano, Jorge Arreas, consideró esto una verdadera provocación, ya que antes el Comando Sur había manifestado que Venezuela ejercía un control excesivo sobre las aguas aledañas al país. Poco antes de eso, un avión estadounidense también fue derribado en el país suramericano, que violó su espacio aéreo.

El conflicto con Venezuela se intensificó en agosto de 2020, cuando estuvo involucrado un tercer pais, Irán. Las fuerzas estadounidenses confiscaron el cargamento de cuatro petroleros que transportaban combustible iraní a Venezuela. En total, se incautaron aproximadamente 1,116 millones de barriles de combustible. La venta de combustible fue realizada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una agencia del gobierno de Irán, pero que en EEUU es reconocida como una organización terrorista.

Es obvio que esta operación se llevó a cabo en el marco de la política de bloqueo económico que está implementando Estados Unidos en relación con Venezuela e Irán. El propósito de esta política es agotar al enemigo, causándole daño al privarlo de la oportunidad de desarrollo económico.

No hay duda de que el Comando Sur de Estados Unidos es el instrumento más importante para implementar los planes de EEUU para mantener su influencia en la región de América Latina y Centroamérica. Esto se está realizando no solo con tareas obvias (como combatir el narcotráfico y ayudar en la recuperación de los desastres naturales), sino también con la presión directa sobre competidores estratégicos en la región, así como con una lucha potencial con otras potencias importantes (incluidas China y Rusia) por la primacía.

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