He aquí cómo China sobrevivió y prosperó durante cuatro años de Trump

Escrito por Andrew Korybko via OneWorld

La lección que hay que aprender es que la agresión siempre será contraproducente y que la cooperación es la única forma de avanzar en el complejo mundo de hoy.

Los últimos cuatro años del mandato del Presidente Trump fueron muy difíciles para China, ya que el país se las arregló para no sólo sobrevivir, sino incluso prosperar a pesar de los mejores esfuerzos del líder americano para frustrar su ascenso. Es importante estudiar cómo la República Popular se las arregló para tener éxito a pesar de todos los obstáculos que Trump puso en su camino. La perspicacia resultante mostrará al mundo que los líderes de China comprendieron con precisión los elementos del desafío americano y, en consecuencia, tomaron las medidas más eficaces para contrarrestarlos.

Las relaciones chino-estadounidenses de los últimos cuatro años son las más populares descritas en el contexto de la guerra comercial de Trump, que decidió librar con la intención de paralizar lo que él creía erróneamente que era la base económica del ascenso de China. Es cierto que el comercio bilateral desempeño un enorme papel en el desarrollo de China en las últimos cuatro décadas, pero el país trató de diversificarse de su antigua dependencia de esto por razones pragmáticas mediante la Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI) que el Presidente chino Xi dio a conocer en 2013.

Si bien Trump hizo algunos intentos de obstruir la BRI, se centró mucho más en tratar de perjudicar directamente a la economía nacional china por la creencia errónea de que cualquier desestabilización de la misma provocada externamente por la guerra comercial catalizaría una reacción en cadena a través de la red mundial de la Ruta de la Seda. Este fue quizás el defecto más fundamental de su estrategia (aparte del obvio de librar incluso una guerra económica de este tipo en primer lugar) porque demuestra que subestimó completamente la fuerza de las Rutas de la Seda.

Trump también tardó en darse cuenta de que la economía de China se había diversificado bastante a lo largo de la última década y que, por lo tanto, era capaz de absorber el choque artificial que la guerra comercial pretendía producir. Una vez que esto se hizo incuestionablemente obvio para él, trató de expandir la guerra comercial a la esfera tecnológica tratando de restringir las actividades de empresas como Huawei, TikTok y WeChat, aunque con escasos resultados. Esas empresas son gigantes en sus respectivos campos y no pueden ser fácilmente contenidas.

Una vez más, como muestra el estudio de caso de Huawei, China ya había diversificado su economía mediante el establecimiento de docenas de nuevas asociaciones con naciones extranjeras en la última década, hasta el punto de que ya había empezado a configurarse un complejo sistema de interdependencia entre la República Popular y el resto del mundo. La simple verdad es que todos se necesitan cada vez más unos a otros y que sólo los EE.UU. y unos pocos de sus aliados más cercanos son los extraños países que quedan fuera de esta mezcla debido a su comportamiento cada vez más revoltoso.

Cuando las tendencias globales comenzaron a cambiar repentinamente en la dirección anti-globalización con el inicio de la pandemia COVID-19, Trump se llenó inesperadamente de falsas esperanzas de que finalmente podría desmantelar las Rutas de la Seda y sus cadenas de suministro asociadas. Desgraciadamente, esto no estaba previsto, ya que la economía china se recuperó antes que la de nadie y posteriormente se convirtió en el motor de la revitalización de la economía mundial. Comprendiendo su responsabilidad con el resto del mundo, China reveló su nuevo paradigma de desarrollo de la doble circulación.

Este modelo gestiona de forma más eficaz los procesos de globalización para todos, reforzando la compleja interdependencia entre la economía china y el resto del mundo. La circulación dentro de la economía nacional china impulsará más inversión extranjera directa en el país, lo que a su vez estimulará la recuperación de la economía mundial. Esto tampoco es sólo una ilusión, sino que se practicará activamente en la región de Asia y el Pacífico después de que 15 Estados de la región acordaran la reciente Asociación Económica Regional Amplia (RCEP).

Los Estados Unidos se encontraron fuera del bloque comercial más grande del mundo, y todo por sus propias políticas contraproducentes. Al estar tan obsesionado con paralizar la economía de China, Trump se cegó a la realidad de que estaba paralizando la de Estados Unidos. Los EE.UU. están ahora irónicamente tan aislados económicamente como esperaba que China lo estuviera en este momento, y no es culpa de nadie más que de Trump. La lección que hay que aprender es que la agresión siempre será contraproducente y que la cooperación es la única forma de avanzar en el complejo mundo de hoy.

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