Esto es un Evento de Extinción Financiera

Escrito por Charles Hugh Smith via OfTwoMinds

Los tramos inferiores de la cadena alimentaria financiera ya están muriendo, y cada entidad que dependía de esa capa está condenada.

Aunque bajo la presión del cambio climático, los dinosaurios seguían dominando hace 65 millones de años, hasta que el meteorito golpeó, creando un “invierno nuclear” global que oscureció la atmósfera durante meses, matando la mayor parte de la cadena alimenticia de la que dependían los dinosaurios. (Véase el gráfico a continuación).

Los antepasados de las aves modernas fueron una de las pocas especies de dinosaurios que sobrevivieron a la extinción, que tardó meses en producirse.

No fue el impacto y la onda expansiva lo que mató a los dinosaurios a nivel mundial– sino el “invierno nuclear” que los condenó a la extinción. A medida que las plantas se marchitaban, los dinosaurios herbívoros expiraban, privando a los dinosaurios depredadores de su suministro de alimentos.

Esta es una analogía precisa para la economía global, que está entrando en un evento de extinción tipo “invierno nuclear” financiero. Como he estado discutiendo en los últimos meses, los costos son pegajosos pero los ingresos y las ganancias están en una pendiente resbaladiza.

Las empresas todavía tienen todos los altos costos fijos del 2019, pero sus ingresos están disminuyendo a medida que el “invierno nuclear” debilita el gasto de los consumidores, la inversión en nueva capacidad, etc.

A pesar de todo el alboroto sobre una posible vacuna, ninguna vacuna puede cambiar cuatro realidades: una, el sentimiento del consumidor ha pasado de la confianza a la cautela y de gastar libremente a ahorrar. Este es el equivalente financiero del “invierno nuclear”: no hay forma de volver al entorno previo al impacto.

Dos, la incertidumbre tampoco se puede disipar. No hay garantías de que una vacuna tenga una eficacia del 99%, que dure más de unos meses, que no tenga efectos secundarios, etc. Tampoco hay garantías de que los consumidores reanuden sus gastos sin preocupaciones a medida que el crédito se estrecha, los ingresos disminuyen, los riesgos surgen y la necesidad de ahorrar se hace más imperiosa.

Tres, el comportamiento de los consumidores y la incertidumbre ya han cambiado, por lo que los negocios que no pueden sobrevivir con ingresos mucho más bajos no durarán lo suficiente para emerger del “invierno nuclear” de la incertidumbre y del cambio en sentimiento general.

Cuatro, activos basados en los ingresos del 2019, las ganancias y la demanda están ahora terriblemente sobrevaloradas, y la reevaluación de todos los activos hará caer a los depredadores, es decir, a los bancos.

Como he señalado aquí antes, el 10% superior de los hogares representan casi el 50% de los gastos de consumo. Estos hogares son más viejos, y poseen la mayoría de los activos -entre el 80% y el 90% de las acciones, bonos, acciones de empresas, bienes raíces de alquiler, etc. Este es el grupo demográfico que más tiene que perder al volver a los viajes aéreos sin preocupaciones, y frecuentar lugares abarrotados y cafés, etc.

Este grupo demográfico ha “estado ahí, ha hecho eso” y renunciar a la buena mesa, a los eventos deportivos, a los conciertos, a los cruceros, etc. no es una gran carga y puede ser un alivio.

Mientras tanto, toda la cadena alimentaria de propietarios, bancos, gobierno local, empleados, etc. depende de que las empresas regresen al 100% de los ingresos del 2019. Mientras los inquilinos dejan de pagar el alquiler, los propietarios incumplen las hipotecas, enviando a los bancos a la insolvencia, dejando al gobierno local con menos ingresos fiscales y a los empleados con menos perspectivas de trabajo.

Hasta cierto punto muy pocos aprecian, que la “recuperación” desde el 2009 ha dependido de sobregastos, de exceso en tomar prestado y exceso en especulación: a medida que los gastos, los préstamos y la especulación retroceden a lo que habrían sido niveles “normales” hace dos generaciones, la economía se colapsa porque se ha vuelto completamente dependiente del exceso de gastos, de préstamos y de especulación.

A medida que los consumidores y las empresas se van reduciendo, los préstamos disminuyen, mientras que los impagos y las quiebras evisceran las ganancias y los balances de los bancos. A medida que los gastos disminuyen, las empresas con altos costos fijos y modelos de negocio pre-pandémicos (que aglutinan a la gente en espacios reducidos, etc.) no pueden generar suficientes ingresos para sobrevivir. A medida que el colateral de los bienes inmuebles comerciales y los flujos de beneficios se derrumban, los activos se revalorizan en toda la cadena alimentaria, invirtiendo el efecto de riqueza: a medida que las personas se sienten más pobres, piden prestado menos y gastan menos, creando un loop de retroalimentación de valoraciones más bajas, gastos más bajos, ganancias más bajas, préstamos más bajos, todo lo cual retroalimenta a los demás, empujando todo a la baja.

Los tramos inferiores de la cadena alimentaria financiera ya están muriendo, y todas las entidades que dependían de esa capa están condenadas: la desaparición de los pequeños negocios hará caer a los distribuidores, bancos, propietarios y el empleo como tal, y a medida que esta capa se colapse, los depredadores superiores también morirán de hambre: La gran tecnología, el healthcare, la educación superior, el turismo, los ingresos fiscales locales, etc.

Las nubes se extienden y se espesan, y el cielo del amanecer se tiñe de un rojo ominoso. Este es un evento de extinción financiera, y los patéticos chamanes de la Fed no pueden revertir la historia.

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