La Tercera Guerra Mundial Ha Comenzado

James Corbett via CorberttReport.com

Aquí una pregunta para ti: ¿Cómo sabes cuando estás en guerra?

¿Cuando hay tropas en las calles? ¿Cuando cunde el pánico masivo? ¿Cuando hay ley marcial y se le dice al público que cierre las escotillas para un asedio de meses o años? ¿Cuando los “líderes” mundiales le dicen a sus poblaciones que el enemigo es el culpable de toda la carnicería?

Si estos son los criterios, entonces eso significa que estamos en guerra ahora mismo.

¿Tropas en las calles? Comprobado.

¿Pánico masivo? Comprobado.

¿Ley marcial y se le dice al público que cierre las escotillas? Comprobado y comprobado.

¿Líderes mundiales diciéndole a sus poblaciones que el enemigo es el culpable de toda la carnicería? Comprobado y comprobado.

Sí, por todas esas medidas, estamos en guerra. Pero nadie lo llama guerra. ¿Por qué no? Porque, en la mente del público, sólo hay una métrica para juzgar nuestro estado de guerra: Si las tropas están en el campo de batalla disparándose entre sí o no. Seguramente eso es la guerra, ¿no?

Pero entonces, ¿por qué Merkel invoca la Segunda Guerra Mundial en su intento de explicar la crisis actual al pueblo alemán? ¿Por qué nos dicen que los tiempos que vivimos son peores que la guerra? ¿Por qué mal-líder tras mal-líder, desde Trump a Trudeau hasta aparentemente todos los demás, invocan viejas medidas de emergencia de tiempos de guerra, preparándose para la ley marcial a gran escala?

¿Aún no es suficiente para convencerte de que el mundo está en guerra? Entonces, ¿por qué Donald Trump declaró la guerra al coronavirus y se ungió a sí mismo como “presidente en tiempo de guerra“? ¿Por qué Macron miró con ojos de acero a las cámaras y pronunció “nous somme en guerre“? ¿Por qué Boris Johnson, Moon Jae-in, y aparentemente todos los demás llamados “líderes” del mundo se amontonan en sus declaraciones de guerra?

La verdad es que el mundo está en guerra ahora. Y esa guerra es la Tercera Guerra Mundial. La diferencia es que nadie (todavía) entiende la naturaleza de esta guerra, quiénes son sus combatientes y cuál es el objetivo de los que la libran.

Sé que eres incrédulo, así que permíteme explicarte.

Desde hace décadas, la metáfora de la guerra ha sido utilizada por los políticos para conseguir apoyo para sus propuestas políticas. Cuando un presidente de los Estados Unidos quiere declarar la guerra a un sustantivo abstracto—la “guerra contra la pobreza” de Johnson, por ejemplo, o la “guerra contra las drogas” de Nixon, o la “guerra contra el terrorismo” de Bush—sabemos qué esperar: Se gastarán billones de dólares, la burocracia gubernamental aumentará, los derechos del ciudadano promedio disminuirán, y, oh sí, la cosa contra la que se está luchando en efecto ganará fuerza.

Pero esta “guerra contra el coronavirus” es diferente. Esta “guerra” en particular puede muy bien terminar siendo la primera batalla en lo que los historiadores de una era futura llamarán la Tercera Guerra Mundial.

Pero así como la Primera Guerra Mundial—con sus ametralladoras y tierra de nadie y las inimaginables bajas—fue completamente diferente a cualquier guerra que alguien haya visto antes, y así como la Segunda Guerra Mundial—con sus tanques y bombarderos y la guerra submarina y las bombas atómicas y los ataques de civiles—fue diferente a cualquier guerra que alguien haya visto antes, también la Tercera Guerra Mundial será completamente diferente a cualquier guerra que alguien haya visto antes.

Esta vez, la guerra mundial está tomando la forma de una guerra híbrida. “Guerra híbrida” es un término que se ha puesto de moda entre los estrategas militares en las últimas décadas para describir un tipo de guerra irregular que combina la guerra convencional (cañones y bombas en los campos de batalla) con otros métodos de ataque: guerra cibernética, operaciones de desinformación, campañas de desestabilización política, guerra legal y, básicamente, cualquier otra cosa que pueda socavar o desestabilizar a un enemigo en tiempos de conflicto.

En un primer orden de análisis, no sería difícil caracterizar las actuales relaciones entre los EE.UU. y China como una guerra híbrida. De hecho, esto es exactamente lo que el siempre perspicaz Pepe Escobar hace en su análisis de las últimas jugadas en el tablero geopolítico, “China Inmersa en una Guerra Híbrida con los EE.UU.“, como señala Escobar:

“Entre los innumerables efectos devastadores geopolíticos del coronavirus, uno ya es gráficamente evidente. China se ha reposicionado. Por primera vez desde el comienzo de las reformas de Deng Xiaoping en 1978, Beijing considera abiertamente a los EE.UU. como una amenaza, como declaró hace un mes el Ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi en la Conferencia de Seguridad de Munich durante el pico de la lucha contra el coronavirus. Pekín está cuidadosa e incrementalmente dando forma a la narrativa de que, desde el comienzo del ataque del coronovirus, el liderazgo sabía que estaba bajo un ataque de guerra híbrida. La terminología de Xi es una pista importante. Dijo, para que conste, que esto era guerra. Y, como contraataque, había que lanzar una guerra popular.

Escobar prosigue a señalar que la reciente (y muy pública) insinuación del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhao Lijian, de que fue el “Ejército de los EE.UU. el que trajo la epidemia a Wuhan” representa no sólo una violación del protocolo diplomático, sino el lenguaje de un beligerante en tiempos de guerra. Dados los increíbles signos de interrogación que rodean cada aspecto de esta pandemia actual, la sugerencia de que el nuevo coronavirus vino en realidad de Fort Detrick no es nada descabellada. Pero tenga en cuenta que no es un realista de la conspiración online el que da crédito a esta idea, es un representante real del gobierno chino. Esta no es una acusación que se hace a la ligera.

Pero no es sólo China señalando al Tío Sam. Mientras que los portavoces del gobierno chino están levantando el espectro de que el coronavirus fue Hecho en USA™, la administración Trump está haciendo todo lo posible para rebautizar el SARS-Cov-2 como “el virus chino”. Por pequeño que parezca, esta semántica importa. Como cualquiera que haya pasado algún tiempo en línea en las últimas semanas se ha dado cuenta, la porción del público americano adicta a los MSM y al fluoruro ha sido energizada por esta retórica anti-china y por lo tanto los chinos han reemplazado a los rusos como el bogeyman du jour en las mentes de los normis asustadizos.

Escobar concluye su informe señalando la posibilidad de que toda esta crisis del coronavirus es una “operación psicológica masiva que crea el entorno geopolítico y de ingeniería social perfecto para el dominio de todo el espectro” La pregunta apremiante, el sostiene, es: “¿Seguirán las élites imperiales eligiendo aun continuar librando una guerra híbrida de dominio de espectro completo contra China” cuando todo esto termine?

Dado el contexto más amplio del conflicto chino-estadounidense que—como he afirmado repetidamente—se está configurando como la lucha definitoria del siglo 21, el análisis de Escobar es bastante plausible.

Pero, como también he sostenido repetidamente, esta lucha de las grandes potencias que definen el siglo entre China y los EE.UU. es (al igual que la Guerra Fría del siglo 20) un conflicto manipulado, dirigido tras bastidores y, en última instancia, falso. La verdadera batalla no va a ser entre “China” y “los EE.UU.”, como si estas etiquetas fueran significativas en el siglo 21. No, la verdadera batalla será entre los banqueros e ingenieros sociales y la masa de la humanidad.

Si esta guerra híbrida es realmente la Tercera Guerra Mundial, entonces tenemos que hacer una determinación muy básica: ¿Quiénes son los combatientes y por qué están luchando? Esto es lo más fácil de determinar en cualquier guerra, ¿no es así? Sólo hay que mirar hacia dónde las tropas apuntan sus rifles y encontraras quién es su enemigo, ¿no?

Así que, echemos un vistazo.

Las tropas se están desplegando incluso mientras escribo en un país tras otro. ¿Y a quién están apuntando sus armas? A sus compatriotas.

Operaciones de guerra cibernética se están llevando a cabo ahora mismo para eliminar los sistemas de comunicación del enemigo y etiquetar todas las transmisiones enemigas como “desinformación”. ¿Pero quién es el objetivo de todo esto? Los ciudadanos periodistas y los realistas de la conspiración.

Se están llevando a cabo campañas de desestabilización política… pero es el Partido Demócrata el que ha sido descubierto amañando sus propias primarias y a la prensa del establishment intentando de socavar las decisiones políticas tomadas por los referendos y al establishment académico movilizando la oposición contra los gobiernos elegidos democráticamente en el mundo supuestamente “libre”.

Y mientras que hace sólo unos meses las protestas y manifestaciones estaban tan extendidas por todo el mundo que dediqué una columna entera al fenómeno, ahora país tras país, se están declarando ilegales las reuniones de más de 10 personas.

Una y otra vez, encontramos que la guerra que se está llevando a cabo es una guerra por el gobierno, el poder militar, financiero y corporativo contra las masas de la humanidad que se opondrían a ellos.

Esta es la verdadera naturaleza de la Tercera Guerra Mundial. Se está llevando a cabo ahora mismo. Y, en los ojos de los autoritarios, somos el enemigo.

Oh, claro, están las manifestaciones de ajedrez en 2D de esto, las disputas geopolíticas y la guerra entre naciones que se está desarrollando al mismo tiempo. Pero esas son sólo batallas de distracción diseñadas para distraernos del evento principal: La batalla contra la humanidad libre.

Por eso el modelo chino—uno de vigilancia completa y omnipresente del Gran Hermano y de bloqueo tecnocrático de la sociedad—es denunciado por los “líderes” del “mundo libre” al mismo tiempo que anhelan abiertamente esos mismos poderes en casa.

Sí, amigos, lo sepan o no, la Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado. Y a los ojos de los que hacen esa guerra, usted es un combatiente enemigo. La única pregunta que importa es: ¿Despertaremos a tiempo para luchar, o simplemente nos rendiremos y dejaremos que los autoritarios ganen?

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