Filipinas: ¿Saliendo de la Sombra de América?

Escrito por Joseph Thomas via New Eastern Outlook

El Presidente de las Filipinas, Rodrigo Duterte, ha anunciado sus intenciones de poner fin al acuerdo de seguridad de la nación con los Estados Unidos, específicamente su Acuerdo de Fuerzas Visitantes.

La movida pone en duda la presencia militar de Estados Unidos en Filipinas y la influencia que proyecta con ella en toda Asia. En particular, complica aún más los intentos de EE.UU. de rodear y contener el ascenso de China tanto en la región como en el escenario mundial.

Enmarcando las Crecientes Tensiones entre EE.UU. y Filipinas

NPR en su artículo “Filipinas dice que terminara con el acuerdo de seguridad de EE.UU.”, informaría que:

Bajo la dirección del presidente Rodrigo Duterte, un feroz crítico de los Estados Unidos, Filipinas anunció el martes que desecharía un pacto de seguridad que permitiría a las fuerzas americanas entrenar allí.

El artículo también reportaría:

“Ya es hora de que confiemos en nosotros mismos. Reforzaremos nuestras propias defensas y no dependeremos de ningún otro país”, dijo el portavoz presidencial filipino Salvador Panelo en una reunión informativa regular para la prensa, citando a Duterte.

Dijo que Manila estaría abierta a acuerdos similares con otros países. “Mientras nos sea favorable y haya un beneficio mutuo para ambos países, estamos abiertos”, dijo.

NPR citaría la presión de los Estados Unidos sobre las Filipinas en relación con su “guerra contra las drogas” y los presuntos abusos de los derechos humanos que se derivan de ella como la motivación de esta reciente decisión.

Por supuesto, los propios Estados Unidos es una de las naciones líderes en cuanto a abusos de los derechos humanos, lo que significa que cualquier presión ejercida sobre las Filipinas por supuestas violaciones de los derechos humanos se hizo únicamente por razones políticas.

En el caso de Filipinas, sus intentos por mejorar los vínculos con Beijing y distanciarse de los compromisos con sus antiguos amos coloniales en Washington impulsan la mayor parte de las “preocupaciones humanitarias” de Washington en relación con Manila y sus políticas domesticas.

Las Filipinas: Antigua Colonia, Actual Estado Clientes

NPR describiría a Filipinas como “un antiguo territorio de los Estados Unidos que obtuvo su independencia en 1946″ y que “ha considerado durante mucho tiempo a Washington como su aliado más fuerte”.

En realidad, los Estados Unidos se apoderaron de las Filipinas al final de la Guerra Hispano-Americana, y luego extinguieron brutalmente los intentos de la nación insular de independizarse de Washington, lo que provocó decenas de miles de muertes. Desde entonces, las Filipinas ha sido objeto de maquinaciones políticas, intromisiones, interferencias y coacciones por parte de los Estados Unidos desde que logró su independencia, mayormente simbólica, en 1946.

A través de una mezcla de interferencia política, subversión e incluso terrorismo, los EE.UU. han intentado extender su dominio sobre la nación insular. En los últimos años, a medida que la influencia de EE.UU. en Asia disminuye y que la de China crece, Manila ha tratado de romper esta influencia, si no totalmente, de forma gradual, ejerciendo presión sobre Washington con amenazas, precisamente como la terminación del Acuerdo de Fuerzas Visitantes.

La Verdadera Razón Detrás de la Presencia de Militar de EE.UU. en Filipinas

NPR afirma que el cese de la cooperación de Filipinas con el ejército de los Estados Unidos podría impactar la actual lucha de la nación contra los extremistas en sus regiones del sur. El artículo menciona la batalla del 2017 contra los terroristas vinculados al llamado Estado Islámico (IS) en la ciudad de Marawi y la ayuda prestada por EE.UU. al gobierno filipino para ganarla.

Lo que la NPR falla en decirle a los lectores es que el Estado Islámico fue una creación deliberada de la política exterior de los Estados Unidos; primero para librar una guerra proxy contra Siria, y desde entonces utilizada como proxy en otros lugares, o como en el caso de las Filipinas, usado como una excusa para una presencia militar estadounidense perpetua en el territorio filipino.

Por supuesto, el ejército de EE.UU. no está en las Filipinas para ayudar a defender la nación contra los terroristas ni contra enemigos externos como “China”, ya que Manila tiene buenos lazos con Beijing, lazos que se fortalecen cada año.

NPR incluso admite que EE.UU. mantiene una presencia naval en Filipinas específicamente para servir a sus continuas provocaciones con respecto a China, alegando:

La Armada de EE.UU. también es vista como un baluarte contra las ambiciones territoriales de China en el Mar del Sur de China. Alrededor de un tercio de la comercio global pasa por sus rutas marítimas, y los EE.UU. lleva a cabo operaciones de libertad de navegación en esas aguas en un intento de mantenerlas abiertas, para disgusto de China.

Las Filipinas, por supuesto, tiene poco que ganar al acoger a una nación beligerante que utiliza su territorio como trampolín para provocar a uno de los mayores socios comerciales de las Filipinas, y una nación con la que Manila está construyendo otros importantes lazos, incluidos los militares, y lazos en términos mucho más agradables para Manila que los que tiene con Washington.

El acuerdo de las Filipinas con los EE.UU. es un impedimento para el futuro de la nación, no una garantía para ella.

Pero No Tan Drástico Como Parece

La terminación del acuerdo militar de Manila con los EE.UU. puede parecer drástica. Sin embargo, puede que ni siquiera sea permanente y es probable que vaya seguida de negociaciones entre Washington y Manila para que los lazos existentes entre ambas naciones sean más agradables para Manila.

Incluso si la movida es permanente, no significará automáticamente la retirada de todos los activos militares estadounidenses de las Filipinas ni la terminación absoluta de toda cooperación militar entre Filipinas y los Estados Unidos.

Pero sí representa la erosión incremental de la influencia de los EE.UU. no sólo en las Filipinas sino a través del resto de Asia. La hegemonía de EE.UU. en la región no se estableció de la noche a la mañana, y por lo tanto no se desmantelará de la noche a la mañana.

Las Filipinas es una nación que se encuentra en órbita alrededor de los EE.UU., producto de más de un siglo de imperialismo estadounidense en el Pacífico, pero también una nación cuya órbita crece cada año en distancia de Washington. Al mismo tiempo, la cercana China ha crecido en tamaño económico y político, atrayendo a naciones como las Filipinas, no con imperialismo sino con incentivos económicos y la promesa de hacer negocios sin la intromisión política practicada por Washington.

Dado que los EE.UU. carece de un verdadero incentivo para que las Filipinas revierta su creciente distancia con Washington, es probable que recurran a provocaciones adicionales que sólo alejarán a Manila aun más y proveerán oportunidades adicionales a Beijing.

El posible fin del Acuerdo de Fuerzas de Visita EE.UU.-Filipinas no significa el fin de la hegemonía de EE.UU. en Asia o inclusive sobre las Filipinas. Sin embargo, marca otro paso incremental hacia ambos.

Joseph Thomas es editor jefe de la revista geopolítica The New Atlas, con sede en Tailandia, y colaborador de la revista en línea “New Eastern Outlook“.

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