Andrew Korybko: Permítanme Explicar la Guerra Híbrida y Su Efecto En América Latina

Este artículo fue publicado originalmente en OneWorld. Esta es la versión completa de la entrevista que Andrew Korybko le dio al periodista argentino Santiago Mayor, quien luego publicó una versión acortada en el periódico Tiempo Argentino.

El analista político estadounidense radicado en Moscú, Andrew Korybko, es especialista en la estrategia geopolítica de EE UU y sus nuevas formas de intervención a nivel global. Su libro “Guerras Híbridas: Aproximación adaptativa indirecta al cambio de régimen” refleja la situación de Eurasia y pone el ojo en América Latina donde el lawfare o guerra jurídica emerge como una nueva herramienta para preparar las condiciones de la intervención foránea en los países del sur.

Su libro analiza el surgimiento del Lawfare o guerra jurídica como una nueva forma de injerencia en los asuntos internos de los países.

1. En su libro sobre la Guerra Híbrida, usted revisa las diferentes teorías geopolíticas estadounidenses a lo largo de la historia para llegar al proyecto actual de los “Balcanes euroasiáticos” y del “Caos periférico”. ¿En qué consiste el proyecto geopolítico de Washington y cómo se vincula con el mundo multipolar actual?

–Estados Unidos tiene como objetivo mantener su hegemonía sobre Eurasia para perpetuar indefinidamente su papel preeminente sobre las Relaciones Internacionales, para lo cual está empleando una estrategia de divide y vencerás sobre el supercontinente a través de la explotación externa de conflictos de identidad para fines geopolíticos. Muchos estados euroasiáticos son muy diversos, por lo que es relativamente más fácil entrometerse en sus asuntos a través de la guerra de información, las ONG y otras actividades más “tradicionales” de sus agencias de inteligencia. Esto toma la forma de provocar revoluciones de color y guerras civiles, a veces mediante el uso de medios terroristas. El caos resultante desestabiliza al estado objetivo y, por lo tanto, permite a los Estados Unidos obligarlo a emprender concesiones políticas previstas que resultan en beneficio supremo de Estados Unidos. En un nivel más amplio, el empleo de esta política en varios estados a la vez crea una reacción en cadena de caos a lo largo de la periferia euroasiática que Estados Unidos intenta canalizar con fines de “contención” contra Rusia, China, Irán y otros, pero a veces pierde el control de los procesos caóticos como en Siria, donde este esquema finalmente fracasó en gran medida al crear las condiciones para la intervención antiterrorista de Rusia que cambió el juego y que llevó a Moscú a desafiar la influencia de Washington en el Medio Oriente.

2. Según su investigación Estados Unidos ha desarrollado la estrategia de la Guerra Híbrida, la cual es mucho menos costosa que una intervención militar directa. Esta a su vez incluye dos formas (o etapas) de intervención: la revolución del color y la guerra no convencional. ¿Cuáles son las diferencias entre ambas? ¿Cómo y por qué las revoluciones de color a veces transicionan a la guerra no convencional?

–Las revoluciones de color aprovechan los conflictos de identidad preexistentes dentro del estado seleccionado como objetivo, ya sean de índole políticos, étnicos, religiosos, regionales o socioeconómicos, para llevar a una masa crítica de manifestantes a las calles. El objetivo es provocar violencia entre los manifestantes y la policía, después de lo cual sus enfrentamientos pueden ser explotados a través de la guerra de información para alentar más disturbios civiles y que sirvan para desencadenar presión internacional sobre el gobierno objetivo. En el caso de que dicho estado no pueda lidiar eficientemente con los disturbios, la continuación de los disturbios conduce a un escenario donde algunos de los manifestantes más radicales recurren a medios cada vez más violentos para avanzar su agenda incluso usando apoyo político, militar y logístico de los Estados Unidos y sus aliados regionales que tienen un interés compartido en la búsqueda de los mismos objetivos golpistas. La fase en la que algunos manifestantes pasan de llevar carteles a empuñar armas es la transición de una revolución de colores a una guerra no convencional.

3. La estrategia de la Guerra Híbrida tiene la ventaja de no involucrar a los Estados Unidos directamente en conflictos. ¿Cómo entra en juego el concepto de liderazgo velado? ¿Qué ejemplos concretos existen?

–El llamado “poder blando” de los EE. UU. juega un papel importante en señalar a los manifestantes que tienen el apoyo político de dicho país, lo que también les sugiere que podrían conseguir apoyo militar y otras formas de ayuda si logran escalar las tensiones al llevar a cabo actos de violencia contra el Estado blanco ya que Washington cree que sus acciones están políticamente justificadas. Luego, EE. UU. emprende una guerra de información contra el gobierno objetivo para deslegitimarlo, generalmente retratando a las autoridades como parte de una “dictadura” que está “atacando a civiles inocentes sin ninguna razón”. Esto, a su vez, señala el comienzo de una campaña de presión más intensificada que corre el riesgo de transformar la revolución del color en una guerra no convencional con el tiempo. Estados Unidos no tiene que involucrarse directamente usando personal militar a través boots on the ground, ya que es más barato y más efectivo avanzar en su agenda a través de estos “Proxies”. Estos representantes, tanto aquellos que están en la nómina, influenciados por ONG (organizaciones no gubernamentales) y servicios de inteligencia foráneos o como los idiotas útiles que son engañados para seguir adelante con cualquier plan golpista por la razón que sea. La Guerra Híbrida contra Venezuela es un ejemplo perfecto de esto en la práctica.

4. Al referirse a los mecanismos específicos de las revoluciones de colores y las guerras no convencionales, habló sobre diferentes etapas: una fase de preparación psicológica de la población; otro de acciones antigubernamentales; y finalmente de asalto al gobierno. ¿En qué consisten estos procesos? ¿Qué papel juegan las redes sociales en la organización de la población contra un gobierno específico?

–Las redes sociales son indispensables para catalizar el proceso de la Guerra Híbrida porque se están convirtiendo cada vez más en los lugares principales a través de los cuales las personas reciben información y organizan actividades. También son muy difíciles de controlar para los gobiernos sin apagar el Internet o prohibir esos servicios en particular, lo cual es un paso que la mayoría de estos Estados no se atrevería a tomar porque recibirían un rechazo sustancial de la población, excepto si se llevaran a cabo en tiempos de crisis (e incluso entonces sigue siendo muy controversial ). Es a través de las redes sociales que las personas de otros países y los proxies en el país blanco (ya sea de forma voluntaria o usados como “idiotas útiles”) pueden infiltrarse en los movimientos de protesta y organizar disturbios antigubernamentales de una manera que sirva a los objetivos extranjeros. Dicho esto, nada de esto debe interpretarse en el sentido de que todas las protestas son ilegítimas y que las redes sociales no juegan un papel en la organización de protestas genuinamente antigubernamentales de base influenciadas por causas reales bien intencionadas, sino solo que las redes son una espada de doble filo que se pueden abusar.

5. Uno de los puntos importantes de la Guerra Híbrida es su carácter indirecto adaptado a la teoría del caos. ¿Por qué es esto más efectivo que una confrontación convencional? ¿Cuáles son las ventajas para el movimiento rebelde proxy?

–Los patrocinadores extranjeros preferirían avanzar sus objetivos a través de los medios más costo-efectivos, tanto financiera como militarmente, que no es el caso cuando intervienen directamente en un país. Es mucho más barato hacerlo a través de representantes (Proxies) porque eso también les da a los organizadores extranjeros un grado de “negación plausible” (o negación admisible) en la que pueden confiar cuando afirmen que no están violando el derecho internacional al desestabilizar al gobierno objetivo. Además, el apoyo directo a los manifestantes o “rebeldes” (ya sean insurgentes, terroristas, o como sea que uno los describa según el contexto particular) puede deslegitimar su movimiento y exponerlos explicitamente como representantes extranjeros, lo que a su vez aumentaría la legitimidad de las acciones tomadas por el gobierno blanco para responder a la Guerra Híbrida. Hay una línea muy fina que los países que libran la Guerra Híbrida contra otros deben caminar, pero en general, mantener una distancia “plausiblemente negable” de los elementos reales sobre el terreno que impulsan los disturbios suele ser el método preferido hoy en día, excepto cuando los beneficios de apoyarlos más directamente (con armas e inteligencia) superan los costos de reputación, como en Siria y Venezuela.

6. La Guerra Híbrida es un fenómeno reciente y aún en desarrollo. ¿Se han generado mecanismos para contrarrestarlo? ¿Cuál sería el más efectivo?

Cada guerra híbrida, a pesar de que generalmente siguen el mismo patrón, es única debido a los proxies específicos que se utilizan, pero lo que comparten en común es un intento externo de provocar violentas protestas antigubernamentales a través de las redes sociales y las ONG (organizaciones no gubernamentales). Por lo tanto, una de las contramedidas más efectivas es que los estados difundan proactivamente sus propias narrativas a través de estos medios de una manera creíble, que a menudo es indirectamente a través de sus propios partidarios que comparten la misma agenda que ellos (ya sea de retener la estabilidad del estado en general o en apoyar un issue político dado más específicamente). También existe una tendencia a seguir el liderazgo de Rusia de prohibir algunas ONG que constituyen amenazas a la seguridad nacional y/o etiquetar públicamente a otras que reciben apoyo extranjero como agentes extranjeros para que la población objetivo no se engañe pensando que son organizaciones puramente nativas al país. Además, la respuesta táctica de las fuerzas del orden público que reaccionan a las protestas cada vez más violentas también es de mucha importancia, ya que el uso aparentemente desproporcionado de la fuerza puede ser descontextualizado y reformulado (por medios y organizaciones no gubernamentales) como “agresión no provocada”, lo que a su vez podría provocar aún más disturbios. Por lo tanto, el mejor consejo para los gobiernos seleccionados como objetivos es tener un sistema de información creíble a través de sus propios partidarios en el terreno y tener precaución al responder a las provocaciones antiestatales, teniendo cuidado de filmar esas respuestas tácticas para desacreditar posibles noticias falsas de “brutalidad”, al exponer las propias acciones de los manifestantes que desencadenaron su reacción (por ejemplo: arrojar cócteles molotov, disturbios y atacar a civiles inocentes).

7. Es posible encontrar rastros de la Guerra Híbrida en América Latina, hace solo 10 años la región tenía varios gobiernos relativamente autónomos y se estaba moviendo hacia una integración regional independiente. Pero hubo diferentes eventos que desestabilizaron ese proceso: los golpes de estado a Dilma Rousseff en Brasil; contra Evo Morales en Bolivia; así como el asedio constante de Venezuela. ¿Considera que es correcto analizar estos hechos como expresiones de la Guerra Híbrida o es otro fenómeno? ¿Por qué?

–Absolutamente, esos ejemplos definitivamente constituyen Guerras Híbridas en América Latina y he escrito sobre ellos antes desde esa perspectiva. En esos casos, el factor de identidad que se explota suele ser político y socioeconómico, y la característica común de la Guerra Híbrida es que las fuerzas extranjeras provocaron esas crisis a través de la guerra de información, usando las ONG, así como otros métodos más “tradicionales” asociados con las agencias de inteligencia foráneas. Aprovecharon los problemas políticos preexistentes para generar un movimiento de protesta que luego podría ser guiado comparativamente más fácilmente en la dirección de sus intereses, que en esos casos era un cambio de régimen. Por un lado, estos casos latinoamericanos son menos complejos que las Guerras Híbridas Euroasiáticas típicas en el sentido de que los factores de identidad son generalmente más simples (por ejemplo: izquierdista versus derechista en vez de diferentes grupos étnicos, regionales y religiosos que chocan), pero por otro lado también son más complejas en algunos aspectos debido al muy sofisticado componente de la guerra de información y la evolución táctica de esos movimientos.

8. En América Latina ha surgido el concepto de “Lawfare“. El término es un acrónimo de las palabras en ingles Law y Warfare. Se refiere a la coordinación entre los medios de comunicación y el poder judicial para atacar a los líderes políticos progresistas y/o anti-Washington (estén o no en el gobierno) acusándolos de crímenes de corrupción que a menudo nunca se prueban. ¿Puede esto tener alguna conexión con la etapa de revolución de color en la Guerra Híbrida?

Sí, el “Lawfare” es un componente de las Guerras Híbridas que se está perfeccionando en América Latina en este momento, pero también se ha aplicado en otros lugares, como en la República de Macedonia, ahora conocida como la “República de Macedonia del Norte” después de que una Guerra Híbrida de varios años finalmente tuvo éxito y unas autoridades impuestas por el extranjero cambiaron inconstitucionalmente el nombre del país, lo cual era uno de los muchos objetivos de los Estados Unidos en esa Guerra Híbrida. Sin embargo, lo que el Lawfare generalmente consigue en el caso latinoamericano es prohibir, usando al derecho, a una figura política genuinamente apoyada por las bases de las elecciones o como en otras ocasiones deslegitimar a la figura objetivo o al gobierno en general, además de servir también como pretexto (“evento desencadenante”) para protestas antigubernamentales. Es un proceso que se da de forma muy indirecta, también porque rara vez se ve la mano extranjera y todo ocurre, superficialmente, de acuerdo con las leyes del país objetivo. La razón por la cual es parte de la Guerra Híbrida es precisamente por el factor extranjero, ya sea por filtrar información aparentemente incriminatoria relacionada con la corrupción o por presionar especulativamente a las personas involucradas en el proceso legal para que tomen una decisión predeterminada que promueva los intereses de ese estado extranjero. A juzgar por las últimas tendencias, lawfare (o guerra jurídica) probablemente continuará desempeñando un papel destacado en las Guerras Híbridas en todo el mundo porque logra algunos objetivos muy importantes con un mínimo esfuerzo, siempre que los practicantes de la Guerra Híbrida entiendan completamente el sistema en sí y especialmente si se logra cooptar a algunas de sus figuras principales.

9. Finalmente, más allá de los casos de Ucrania y Siria, ¿cuáles considera que son los próximos objetivos de la Guerra Híbrida de los Estados Unidos en el mundo?

Esos dos países se utilizaron como los ejemplos más destacados de Guerras Híbridas en mi libro porque son los más conocidos en todo el mundo debido al impacto geopolítico que han tenido, pero muchos otros países también están siendo víctimizadas por este proceso, aunque de maneras menos dramáticas que muchas veces no son exitosas. China (específicamente en Hong Kong y Xinjiang), Pakistán, Irán y Turquía son casos en los que las guerras híbridas en su contra han fracasado, pero cada una ha tomado diferentes formas en función de las situaciones únicas en esos países. Si la esencia de la pregunta es qué objetivos potenciales podrían verse tan dramáticamente afectados como lo fueron Ucrania y Siria, bueno, es difícil de predecir porque eso dependería mucho de la respuesta del estado objetivo y si las posibles revoluciones de color podrían hacer una transición exitosa a guerras no convencionales, y también si cualquiera de esas dos pueda sostenerse y tener éxito en sus objetivos. Estas son variables más tácticas que no se pueden conocer de antemano. Si la pregunta es sobre qué otros países podrían ser fijados como objetivos en general, aparte de los tres ya mencionados, pues cada país (especialmente los no occidentales) tiene sus propias vulnerabilidades dentro de la Guerra Híbrida, pero solo depende de qué grado de tensión preexistente ya haya en esas sociedades, si un “evento desencadenante” se acerca o puede fabricarse o no (por ejemplo, reclamos sobre “elecciones disputadas”, “corrupción”, etc.), también depende en el nivel de penetración de las redes sociales, las ONG y los objetivos geopolíticos que se persiguen, y si EE. UU. tiene la voluntad política de escalar revoluciones de color nacientes en guerras no convencionales en cada caso.

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